La red internacional EZCORP Inc anunció ayer que Santiago Creel Miranda estará en su junta directiva. A punto de cumplir 20 años en la escena pública, el ex Secretario de Gobernación y ex candidato del PAN al Gobierno del Distrito Federal se refugia en las actividades empresariales. Y en una señal que podría indicar a un retiro de la política, acepta este cargo en una de las firmas trasnacionales menos visibles, pero con más poderío en México.

Enfocada a los servicios financieros y basada en Austin, Texas, cotiza en la Nasdaq y tiene operaciones en los tres países que cubre el Tratado de Libre Comercio de América del Norte. En México, controla Prestaciones Finmart (una sofom que opera con las designaciones Crediamigoy Adex), y Renueva Commercial, operadora de las tiendas Tuyo.

En la cumbre del poder, hace 10 años, Creel Miranda encaraba al futuro con los mejores augurios. El festejo de su cumpleaños 50, en la mítica Casa Corcuera, en el puerto de Acapulco, fue visto como el preámbulo de su candidatura presidencial; pero las facciones más tradicionales del panismo decidieron ir en contra de la voluntad presidencial y forzaron a una contienda interna en tres fases, de la que salió victorioso Felipe Calderón Hinojosa.

Aquella vez, el ejército electoral de Elba Esther Gordillo fracasó en la misión de respaldar los afanes del Secretario de Gobernación, quien un poco después afrontaría el descrédito con las revelaciones periodísticas sobre los permisos que firmó para permitir el boom de los casinos, desde entonces sello distintivo de las administraciones panistas.

Para el abogado (Ciudad de México, 1954) era su segundo tropezón en las urnas. Tarde había iniciado su carrera política. Egresado de la UNAM y de Georgetown University, completó una maestría en derecho en la Universidad de Michigan antes de integrarse al bufete Noriega y Escobedo en el DF, donde ejerció durante casi 20 años.

En 1993, junto con Demetrio Sodi, Sergio Aguayo, Jorge G. Castañeda y otros académicos e intelectuales, impulsó decididamente la conformación del Grupo San Ángel, el primer esfuerzo concertador en la historia de la política mexicana contemporánea. Y de allí saldría -como propuesta del PAN- como integrante del consejero general del IFE.

En 1997, Creel Miranda llegó a la Cámara de Diputados. En una casona propiedad de su familia, en la calle de Esopo, ocurrieron la mayoría de las reuniones del G-8, el bloque opositor que confrontó a la mayoría priísta en San Lázaro durante la LVII Legislatura de la Cámara de Diputados. En aquella memorable Legislatura, Creel compartió el mérito de aglutinar a la oposición, con Porfirio Muñoz Ledo y Alberto Anaya.

Para el año 2000 y en buena medida gracias al efecto Fox, obtuvo el segundo lugar en la elección para Jefe de Gobierno del DF, que ganó Andrés Manuel López Obrador. Creel Miranda ganó perdiendo, pues Vicente Fox lo nombró Secretario de Gobernación, con la misión de armar gobierno sin perder al partido. El sexenio panista prefirió construir una coalición de facto con un sector del priísmo en vez de mantener la coalición con el PRD. En el pecado, los foxistas llevaron la penitencia.

Entre el 2006 y el 2012, fue senador. Durante el primer tramo de ese sexenio, estuvo al frente del PAN en la cámara alta, pero sus desencuentros con el entonces Presidente Felipe Calderón precipitaron su remoción. Gustavo Madero llegó en su lugar, en un movimiento que catapultó su carrera política.

En la sucesión calderonista, al ex Secretario de Gobernación del foxismo le tocó jugar como outsider. Si la definición de la candidatura panista hubiera sido a población abierta -y no sólo entre militantes y adherentes al PAN- habría ganado la nominación con holgura, pero de nueva cuenta las reglas internas afectaron al más popular, quien paradójicamente tenía un sólido posicionamiento entre la membresía blanquiazul, pero tenía menos posibilidades de crecimiento entre los votantes switchers.

Creel Miranda no escamoteó su apoyo a Josefina Vázquez Mota y durante la campaña presidencial del 2012 se ganó -por derecho propio- un espacio entre los consejeros más influyentes del Jefe Nacional del PAN. Al triunfo de Enrique Peña Nieto, mientras el PRD negociaba con el equipo de transición un acuerdo que diera gobernabilidad y legitimidad al nuevo régimen, logró incorporar a Gustavo Madero en la mesa de lo que posteriormente se llamó Pacto por México. El año pasado también demostró lo mucho que sabe y puede hacer durante la elección por la gubernatura de Baja California, en la que apoyó a su amigo Francisco Kiko Vega de Lamadrid.

Arquitecto del Pacto por México. Asesor principalísimo -junto con Juan Molinar Horcasitas- de Madero. Y general del ejército aliancista que logró derrotar a los dinos priístas en Baja California. Después de esa victoria, dentro del PAN lo vieron como un potencial aspirante a la Presidencia nacional del partido. Más en broma que en serio, dijo que lo sería cuando Kiko Vega buscara la candidatura presidencial. ¿Y si eso ocurriera en el 2018? En tanto, Creel seguirá convenientemente en segundo plazo y ahora, volcado a salvar el negocio familiar -que llevaba su sobrino, Javier- del que EZCORP Inc adquirió 60%, justo hace un año.