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Opinión

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El mercado de trabajo doméstico

Una política pública constructiva debería evitar ?los abusos sin restringir una opción valiosa para ?un grupo vulnerable.

En México, como en la mayor parte del mundo, el trabajo doméstico está poco regulado. Lo anterior trae consigo ventajas y desventajas para quienes participan en ese mercado ofreciendo o contratando servicios.

El reto de política pública es delicado. Sin cuestionar la evidente necesidad de un trato más justo y de evitar y sancionar abusos, la reivindicación de los derechos laborales y humanos de los trabajadores domésticos podría ser contraproducente si no se hace con cuidado. Podría restringir una de las pocas oportunidades de ingreso de un grupo vulnerable.

Para quienes contratan servicios domésticos, las principales ventajas son la disponibilidad relativamente alta de trabajadores dispuestos con salarios relativamente bajos y las bajas obligaciones patronales respecto de trabajos comparables en el sector formal.

Las desventajas para el mismo grupo se refieren principalmente a la alta rotación, bajo capital humano, así como riesgos personales y legales relacionados a la contratación informal de personal.

Para quienes prestan servicios domésticos quizá la principal ventaja es la flexibilidad que trae consigo la posibilidad de encontrar un trabajo remunerado relativamente fácil. No se requieren conocimientos específicos y se puede aprender sobre la marcha en corto tiempo.

Las principales desventajas son la falta de prestaciones, pobres perspectivas de desarrollo profesional y en muchos casos abusos laborales y personales.

El Día Internacional del Trabajo Doméstico (30 de marzo) es una buena ocasión para analizar la información recién publicada por el INEGI sobre las características de ese mercado en México. En el país existen 2.2 millones de personas dedicadas al trabajo doméstico, de las cuales 95% son mujeres, que en promedio tienen 40 años. De esas mujeres casi 80% tiene hijos, 85 no llegó a la preparatoria y 90 gana hasta tres salarios mínimos; 76% no cuenta con prestaciones. Sólo 20% tiene prestaciones como aguinaldo y vacaciones pagadas y sólo 2% tiene prestaciones de salud.

Aunque la situación laboral de los trabajadores domésticos es poco envidiable, se trata de una alternativa que resulta atractiva para un amplio segmento de la población sin muchas oportunidades en un mercado laboral formal que requiere mayor capacitación y menor flexibilidad a cambio de mayores salarios, mayores prestaciones y mayores perspectivas de desarrollo.

achacon@eleconomista.com.mx

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