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Arte e Ideas

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Museos del futuro: menos acumulación, más comunidad

Día Internacional de los Museos 2026. En medio de guerras, polarización y sobrecarga digital, el Consejo Internacional de Museos llama a reivindicarlos como espacios de encuentro. Mientras tanto, proyectos como el Franz Mayer replantean su relación con las audiencias, las colecciones y las formas de construir relevancia pública.

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Museo Franz Mayer ha sido ejemplo de una gestión existosa en tiempos de crisis para los recintos museísticos. foto ee: rosario servin

Ricardo Quiroga

En tiempos atravesados por guerras, desinformación y polarización, los museos buscan reivindicar algo que durante décadas parecía dado por sentado: su capacidad de reunir personas.

Este lunes 18 de mayo se efectúa la conmemoración del Día Internacional de los Museos, que desde 1977 es impulsada por el International Council of Museums (ICOM). El lema de este año, “Museos uniendo un mundo dividido”, llega en un momento en el que las instituciones culturales vuelven a preguntarse qué significa conservar, comunicar y construir comunidad en medio de un escenario global fracturado.

La discusión no es abstracta. El ICOM este año emitió un llamado urgente ante los daños al patrimonio cultural provocados por conflictos armados en Irán, Palestina, Israel, Sudán, Líbano y Ucrania, mientras que en distintas partes del mundo los museos intentan redefinir su papel social: la concentración sobre el objeto a exhibir es importante, pero más lo es el interés por las audiencias, la conversación pública y la construcción de vínculos.

El organismo internacional alertó recientemente sobre los daños a cientos de sitios culturales y museos provocados por bombardeos, incendios y ataques militares.

Para el ICOM, el daño no sólo implica pérdidas arquitectónicas o materiales, sino fracturas en la memoria colectiva y en las posibilidades de diálogo entre sociedades. Por ello, el organismo insiste en que los museos deben asumirse como espacios de encuentro capaces de tender puentes culturales y sociales en contextos marcados por la fragmentación.

El reflejo de lo que somos

La discusión planteada arriba coincide en un momento de transformación para numerosos recintos culturales alrededor del mundo. Después de la pandemia, los museos aceleraron procesos de reinvención relacionados con las audiencias, las experiencias presenciales y las formas de comunicación.

En México, uno de los casos recientes más visibles es el del Museo Franz Mayer. Su directora, Giovana Jaspersen, considera que las instituciones museísticas enfrentan hoy el desafío de mantenerse significativas en medio de un entorno dominado por la velocidad digital y la sobreproducción de información.

“Los museos son finalmente un reflejo también de las personas que somos, que hemos sido o que queremos ser”, señala en entrevista. “Las estrategias, los espacios y la manera en la que comunicamos responden a esos cambios y necesidades”.

Cuando Jaspersen asumió la dirección del Franz Mayer, hace poco más de tres años, el museo enfrentaba una crisis de audiencias: rondaba los 80 mil visitantes anuales. Hoy, la cifra se acerca a los 400 mil asistentes y, además, el recinto logró modificar sustancialmente el perfil generacional de sus públicos.

“Muchas personas hablaban de él, el problema era que siempre se hablaba en pasado, ya no se hablaba en presente y mucho menos no lográbamos que las personas hablaran del museo en futuro, que era algo que nos preocupaba mucho. A partir de eso comenzamos todo un proyecto de pues de reestructura programática y de la manera en la que nos comunicábamos con las audiencias (...) El grupo etario principal del museo estaba entre los 50 y los 60 años; ahora estamos entre los 20 y los 30. Ese desplazamiento suele ser una de las partes más difíciles para los museos”, explica.

Parte de la estrategia consistió en replantear la programación y el análisis de datos para comprender hábitos, intereses y dinámicas de los visitantes. A partir de ello, el museo diseñó un modelo en el que exposiciones de gran convocatoria conviven con muestras especializadas de diseño, fotografía, arquitectura, moda o artes aplicadas.

Menos adquisición, más flujo

En la historia del arte, grandes colecciones, según su magnitud, han legitimado la relevancia de sus museos. Mantener adecuadamente un acervo amplio y demandado resulta costoso. Luego entonces, ¿qué hay de las políticas de adquisición en los recintos del presente? ¿Los recintos comienzan a replantear esa lógica frente a desafíos de conservación, almacenamiento, sostenibilidad financiera y circulación pública de los acervos?

Para el caso específico del Franz Mayer, las políticas de adquisición están detenidas, confirma Jaspersen. En cambio, sostiene que la apuesta institucional ha girado hacia la activación de su acervo ya existente y la colaboración con otros recintos internacionales, para permitir el flujo de objetos, obra y argumentos.

“No estamos adquiriendo colecciones. Estamos itinerando exposiciones, tanto propias como como proyectos en coproducción. Tal es el caso, por ejemplo, de “Museo 31. Abrimos un Franz estacional, que fue primero a Monterrey, y allá recibimos 108 mil visitantes. Ahora está en Tijuana, que va en torno a los 50 mil visitantes”.

Entonces, confirma, estrategia del Franz Mayer en el presente se concentra en generar itinerancias, coproducciones y exposiciones temporales capaces de renovar constantemente la conversación con las audiencias.

La reflexión no es menor si se considera que buena parte de las colecciones de los museos permanece almacenada. En el Franz Mayer no es la excepción si se considera que apenas se exhibe alrededor del siete por ciento de su acervo total.

A ello se suma otro elemento: las reconsideraciones éticas sobre el origen de muchas colecciones históricas. Debates sobre colonialismo, expolio, restitución patrimonial y representación cultural han modificado la manera en que los museos piensan su relación con los objetos que resguardan. Bajo ese escenario, la legitimidad institucional parece desplazarse gradualmente desde la acumulación hacia la capacidad de generar relatos críticos, experiencias significativas y espacios de encuentro público.

Distintos medios para compartir relatos

La discusión también alcanza la forma en que las instituciones culturales se relacionan con tecnologías emergentes, redes sociales e inteligencia artificial. Lejos de percibirlas como amenazas, Jaspersen considera que forman parte del mismo ecosistema creativo que históricamente ha acompañado a los museos.

“Las redes sociales también distribuyen relatos. Los libros lo hacen, los museos también. Son medios distintos para algo profundamente humano: contarnos historias”, dice.

Para la directora del Franz Mayer, en un presente marcado por la incertidumbre, los museos conservan además otra capacidad fundamental: ofrecer espacios de certeza y experiencia física compartida.

“Vivimos en una sociedad con cada vez menos certezas. Los museos hoy ofrecen un espacio material, físico, donde las personas pueden encontrarse con objetos, con relatos y con otras personas”, sostiene.

La reflexión adquiere resonancia en un contexto internacional donde las guerras no sólo amenazan vidas humanas, sino también archivos, monumentos, templos, museos y piezas que resguardan fragmentos de memoria colectiva.

Quizá por ello, mientras el ICOM llama este año a “unir un mundo dividido”, numerosos museos intentan responder desde escalas distintas a la misma pregunta: cómo seguir siendo espacios de encuentro en una época atravesada por la fragmentación.

A seguir compartiendo relatos

La discusión también alcanza la forma en que las instituciones culturales se relacionan con tecnologías emergentes, redes sociales e inteligencia artificial. Lejos de percibirlas como amenazas, Jaspersen considera que forman parte del mismo ecosistema creativo que históricamente ha acompañado a los museos.

“Las redes sociales también distribuyen relatos. Los libros lo hacen, los museos también. Son medios distintos para algo profundamente humano: contarnos historias”, dice.

Para la directora del Franz Mayer, en un presente marcado por la incertidumbre, los museos conservan además otra capacidad fundamental: ofrecer espacios de certeza y experiencia física compartida.

“Vivimos en una sociedad con cada vez menos certezas. Los museos hoy ofrecen un espacio material, físico, donde las personas pueden encontrarse con objetos, con relatos y con otras personas”, sostiene.

La reflexión adquiere resonancia en un contexto internacional donde las guerras no sólo amenazan vidas humanas, sino también archivos, monumentos, templos, museos y piezas que resguardan fragmentos de memoria colectiva. Desde escalas distintas, cualquier museo en el mundo debe plantearse cómo seguir siendo el espacio de encuentro en una época atravesada por la fragmentación.

  • 400 mil asistentes anuales registra el Franz Mayer actualmente

  • 80 mil visitantes registraba el museo tres años atrás

Los museos son finalmente un reflejo también de las personas que somos, que hemos sido o que queremos ser. Las estrategias, los espacios y la manera en la que comunicamos responden a esos cambios y necesidades”.

Giovana Jaspersen, directora del Museo Franz Mayer

“Museos Uniendo un Mundo Dividido”

Una tema del año con tres ODS

  • 10: Los museos contribuyen a reducir las desigualdades promoviendo el acceso inclusivo a la cultura y el conocimiento.
  • 16: Los museos apoyan sociedades pacíficas e inclusivas fomentando el diálogo, el entendimiento mutuo y el respeto.
  • 17: A través de alianzas y la colaboración, los museos fortalecen la cooperación global para el desarrollo sostenible.

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