México ha perdido a un gran político, un hombre de estado, pero, sobre todo, un ser humano cuyo mayor orgullo fue siempre luchar para servir a su país. Como ha sido el caso de más de 500,000 mexicanos, René Juárez Cisneros perdió la batalla ante el Covid-19; no obstante, su muerte no es una derrota, es un llamado de atención de la importancia que tiene no bajar la guardia ante una enfermedad que, despiadadamente, se ha llevado hasta nuestros hombres más fuertes como René.

Más allá de hablar de mi amigo, mi colega, mi confidente, porque hablar de eso duele en el alma; quisiera hablarles sobre el legado que nos deja, que cobra aún más relevancia en estos tiempos de truculencia política e incertidumbre a los que nos enfrentamos los mexicanos.

René solía decir “cuando se lucha por ideales, principios y por lo que realmente creemos, la derrota no existe”, palabras que cargó como un firme estandarte a lo largo de su destacada trayectoria. Desde sus humildes inicios en las playas de Acapulco, donde vendía mariscos para poder pagar sus estudios, hasta su paso por la presidencia municipal de Acapulco y la gubernatura de Guerrero, René siempre luchó por defender las causas de sus paisanos menos favorecidos; asegurando la educación digna y de calidad para las niñas y niños guerrerenses, la protección de sus mujeres y el reconocimiento y respeto de los pueblos afromexicanos.

A nivel nacional, su voz de lucha y firmes convicciones lo llevaron al Senado de la República y a la Cámara de Diputados en dos ocasiones, siendo en esta última donde tuve el honor de coincidir con él y luchar codo a codo por la defensa de nuestro país y sus instituciones. Como coordinador de mi bancada, René nos empujó a ser una oposición responsable, estratégica, siempre dispuesta a construir acuerdos y tender puentes, pero sobre todo, a nunca ser sumisos ante el desprestigio, la incongruencia y la falta de integridad.

Como economista y ex presidente nacional de la Federación de Colegios de Economistas, la partida de René nos deja un enorme compromiso, como parte de nuestro gremio y como fundador del colegio de economistas de Guerrero, René siempre nos enseñó que juntos, “la fuerza de la razón y el corazón”, eran las mejores herramientas para ofrecerle verdaderos resultados a la gente, y tenía razón. Actuar con responsabilidad, conciencia y conocimiento al tomar las más altas responsabilidades era su constante.

También me llevo en el corazón su política de servir, de servir para servir, no para servirse, como suelen hacerlo quienes han desprestigiado la política. Me llevo su sensibilidad para luchar por los valores de la familia, -siempre deseé tener esto de pequeño Soraya-, solía decirme en corto después de vernos con líderes cristianos y evangélicos.

Me llevo sus enseñanzas, consejos y su mano amiga que siempre estuvo dispuesto a extender. Hoy, México tiene en el legado de René Juárez, un referente de lo que cada uno de nosotros debemos aspirar, una vida sana, entregada a la gente y apegada a principios, sin miedo a escuchar y mucho menos, a levantar la voz, aunque parezca un desierto.

Hoy nos despedimos de un gran economista, legislador y amigo. Descansa en paz líder, México necesita un René en cada estado, en cada municipio y en cada colonia, más tú sólo has logrado inspirarnos siempre.

Soraya Pérez

Economista

Entre Números

Expresidenta de la Federación de Colegios de Economistas de la República Mexicana A.C.

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