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Opinión

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El fin de Bretton Woods y el nuevo orden económico

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Carlos Alberto Martinez Castillo

La necesidad de los agentes financieros por mantener las mayores ganancias al tiempo que buscan que los mercados se mantengan a flote, impide ver la fuerte realidad de que asistimos a un ajuste total del sistema económico mundial. Aunque para muchos esto pudiera ser resultado del Covid no lo es; si bien la pandemia pudo acelerar el proceso, las causas son otras. Los cambios económicos globales y la construcción de un nuevo orden mundial han sido producto de las malas decisiones de las grandes potencias. Las economías desarrolladas suelen tienen en su naturaleza, subsistir sobre endeudándose. Para lograr tener el lugar que ocupan se han dedicado a lograr, en primer lugar, una moneda fuerte como consecuencia de dominar el comercio exterior, así como con consumo excesivo. Al lograrlo, comienzan con una tendencia imparable de gastos crecientes llegando a niveles insostenibles lo que ha detonado en el surgimiento de nuevo orden económico repleto de riesgos, costos, pobreza e incluso guerras. Los países desarrollados tienen adicción a endeudarse. Actualmente los niveles de deuda de los gobiernos y sector privado son sumamente relevantes. Así, fortaleza de la moneda; comercio exterior (compra – venta), expansión monetaria y un abultado gasto han sido la fórmula para que naciones como Holanda, Inglaterra y ahora EU, lograran la supremacía económica. Al parecer el ciclo de EU, como ocurrió con sus antecesores, está concluyendo con el surgimiento de China como nuevo jugador dominante en donde, por cierto, fueron los propios estadounidenses quienes lo propiciaron mediante décadas de entregarles su capacidad industrial y tecnológica con el objeto de seguir consumiendo productos baratos.

Bajo esta lógica el patrón se ha repetido de forma idéntica en varias ocasiones. En su más reciente publicación Ray Dalio describe estos ciclos como resultado principalmente de una agresiva expansión monetaria que lleva a la impresión de dinero para financiar precisamente el exorbitante consumo, la compra de bienes del exterior y las siempre bienvenidas ganancias en los mercados financieros. En efecto, baste recordar el caso de Holanda cuando su moneda ligó su destino al precio inflado de los tulipanes. Lo mismo ocurrió años después con la libra esterlina en Inglaterra. En todos los casos, los cambios monetarios derivaron en serios conflictos geopolíticos como las guerras mundiales, el cambio del patrón oro iniciado por Roosevelt en 1943, concretado por Nixon en 1971 con el patrón oro, siempre la misma historia. Las disrupciones de las cadenas de valor producto de la pandemia, la guerra en el centro de Europa y la inflación global no vista en cuatro décadas, son consecuencias de la impresión desmedida de dólares y euros de las últimas décadas para pagar desde su propia deuda hasta las ganancias de los mercados accionarios e incluso el desarrollo de nuevas tecnologías, llevado a una suerte de creciente aparición de dinero alejado de la productividad y el respaldo real mediante tangibles como lo fue el oro. El mundo está extremadamente endeudado, ello traerá tal ajuste que impactará a todo el planeta. El anterior, Bretton Woods y el patrón dólar-dólar han terminado.

Carlos Alberto Martinez Castillo

Doctor en Desarrollo Económico, Doctor en Derecho y Doctor en Historia del Pensamiento Filosófico Especialidades en desarrollo económico en Oxford University y en Economía Internacional en Georgetown University. Profesor en la Universidad Panamericana y la Ibero. Ha colaborado en la Presidencia de la República, el Banco de México, la Secretaria de Hacienda y Crédito Público, fue Ministro de Asuntos Economicos de la Embajada de Mexico en EEUU (Washington). Autor de libros en Regulación Financiera, Historia Económica, Política Fiscal, Políticas Públicas y Ética.

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