Después de cinco años de litigar en los tribunales oaxaqueños, sin posibilidades de triunfo en el corto plazo, Raúl Castellanos Hernández se declaró públicamente perseguido político del gobernador de Oaxaca, Gabino Cué Monteagudo.

Paradójicamente, el estrépito de la denuncia diluyó el fondo de su historia. Castellanos fue dirigente de la Federación Estudiantil Oaxaqueña, hace 45 años. Muy joven brincó a la política federal, de la mano del regiomontano Víctor Bravo Ahuja, quien lo hizo su secretario particular y lo cobijó durante una década hasta que regresó a su estado natal, nombrado subsecretario A de Gobierno por Heladio Ramírez.

De aquellos años data su rivalidad con Gabino Cué, quien entonces contaba entre los cuadros más cercanos al entonces gobernador Diódoro Carrasco Altamirano. Castellanos en 1998 renunció al PRI, cuando la candidatura al gobierno estatal recayó en José Murat, y aceptó ser nominado por el PRD como candidato a gobernador, con el respaldo de un bloque de ex militantes comunistas y el CEN nacional y con la oposición de la COCEI.

Nunca regresó al PRI y decidió un peculiar ejercicio opositor, a través de Regeneración, publicación que subsistió a lo largo de 17 años. Su hermano Eduardo trabajaba en el equipo del entonces secretario Salvador Abascal y su vocación periodística lo acercó a Ulises Ruiz, quien al arranque de su administración lo designó director del sistema oaxaqueño de radio y televisión y durante 14 meses, su coordinador de comunicación social.

Castellanos Hernández regresó al ejercicio periodístico hace cinco años, cuando lanzó un portal de noticias donde cotidianamente publica sus comentarios, bajo sugerente título Del Zócalo a Los Pinos.

Ese ejercicio de libertad de expresión ocurre desde la clandestinidad. Y es que el ex funcionario oaxaqueño tuvo que abandonar su tierra, luego de que en junio del 2011 dictaran la primera orden de aprehensión en su contra. A partir de entonces comenzó una persecución que se extendió a sus hermanos y sus hijos uno de ellos sufrió una brutal golpiza y varias propiedades familiares fueron blanco de extraños allanamientos que lo hizo emigrar. Atrás dejó a su padre enfermo (no pudo asistir a su sepelio) y ha visto comprometida su salud.

El gobierno de Gabino Cué fue tras de los principales colaboradores de Ulises Ruiz, entre ellos Soledad Rojas Walls, Bulmaro Rito Salinas ex líder del Congreso local y ex titular de la Coplade, pasó casi dos años en prisión y Miguel Ángel Ortega Habib, ex secretario de finanzas, cuyo paradero actual es desconocido y lo busca la Interpol, por malversar más de 2,000 millones de pesos. Su caso se hizo famoso porque su esposa y una empleada doméstica detentaban abultadas cuentas bancarias.

Sobre Castellanos Hernández pesan tres órdenes de aprehensión, pero ha podido conseguir sendos amparos del Tribunal Superior de Justicia de Oaxaca. El plazo legal para actuar en su contra por las presuntas conductas indebidas dentro del servicio público ya prescribió y existe una jurisprudencia de la SCJN sobre la temporalidad de una acusación, que lo exoneraría.

Al final, todo depende del director de control de procesos de la Procuraduría oaxaqueña. El ex funcionario buscará romper ese impasse y llevar su caso ante el Consejo de la Judicatura Federal. Y acudirá a instancias nacionales e internacionales para quejarse por lo que considera una violación de sus derechos fundamentales.

Desde su autoimpuesto exilio Castellanos Hernández no ha pisado territorio oaxaqueño, pues tiene sospecha fundada de que sería remitido a la cárcel, a pesar de que goza de la protección de la justicia federal , el ex vocero ulisista decidió romper su voto de silencio para asumirse abiertamente como perseguido político de la administración gabinista, a la que acusó de ejercer una conducta ilegal, inmoral y cobarde .

Gabino prometió que castigaría la corrupción de su antecesor, el priista Ulises Ruiz Ortiz, quien, a diferencia de otros gobernadores léase Eugenio Hernández, de Tamaulipas; Ismael Hernández Deras, de Durango, o Félix González Canto, de Quintana Roo , no recibió la protección del fuero legislativo. El ex mandatario oaxaqueño, como sus colegas Manuel Andrade, de Tabasco, o Ivonne Ortega, de Yucatán, se enfocó al trabajo con las estructuras partidistas. (Un tercer bloque de ex gobernadores, como el nayarita Ney González y el veracruzano Fidel Herrera, apostaron por su inclusión al cuerpo diplomático).

El ajuste de cuentas con el pasado ha sido una constante, en la alternancia en los poderes estatales. Oaxaca ha sido un ominoso precedente para Jaime Rodríguez, en Nuevo León, y Claudia Pavlovich, en Sonora. El Bronco ya rebasó la barrera de los 100 días como gobernador y su promesa de castigar la presunta corrupción propiciada por su antecesor, el priista Rodrigo Medina de la Cruz. Boicoteado por la burocracia regiomontana y por su inexperiencia, el mandatario independiente ahora tiene que soportar los señalamientos de Alex, su hermano incómodo, quien de plano lo pendejeó en las redes sociales. ¡Órale!

EFECTOS SECUNDARIOS

ALERTA ROJA. La reanudación de actividades dentro del Poder Judicial de la Federación trajo consigo un cúmulo de fallos en sendos juicios que libra Elba Esther Gordillo, quien por disposición de un juez no volverá a Tepepan. Esas resoluciones de los magistrados coinciden con movimientos sigilosos en el hospital donde actualmente atienden a la ex lideresa magisterial y en las residencias de sus hijas. ¿En ciernes, un anuncio importante sobre su estatus legal?

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