En una conferencia ante jóvenes universitarios, me llamó mucho la atención la candidez con que un alumno me preguntó si la motivación de un empresario debe ser el dinero.

Es curioso ver cómo mucha gente piensa que el dinero es la motivación principal de un emprendedor, pero en realidad no es así, no puede ser así. El dinero es secundario. Hasta cierto punto, es sólo como el marcador en un juego. Pero, por otra parte, es obvio que un negocio que no da dinero no puede continuar. Para una empresa, el dinero es como la sangre que fluye por el cuerpo: obviamente si se te acaba la sangre, te mueres.

Sin embargo, el cuerpo no existe nada más para hacer circular la sangre, existe para vivir, para soñar, para crear. Así es el negocio, existe para servir al cliente, para concretar visiones, para hacer realidad lo que un emprendedor imagina, y el dinero es sólo un ingrediente para que pueda seguir viviendo e incluso, crecer.

Cuando nosotros analizamos una oportunidad de negocio lo hacemos siempre con la idea de concretar un sueño. Por ejemplo, Banco Azteca tiene la visión de llevar bienestar a las familias a través de ofrecer productos financieros económicos, sencillos y de calidad mundial. Nuestra visión en TV Azteca es la de informar y entretener a las familias latinoamericanas: hablarles con la verdad, pero con esperanza. Totalplay le apuesta a ofrecer la mejor conectividad tecnológicamente posible a familias y negocios.

Resulta que además estos son buenos negocios, lo que nos permiten reinvertir y seguir creciendo, llevar más bienes y servicios y crear empleos a lo largo de todo el continente. Italika y Tiendas Elektra también representan la consolidación de una visión que busca llevar bienestar y mejorar la calidad de vida de las familias. Los negocios siempre responden a una búsqueda constante de creación de valor que nunca es trivial, de otra forma perecerían en un entorno cada vez más competido.

Como emprendedor, llega un punto en el que el dinero por sí mismo no te puede dar más satisfacciones personales: no vas a comer un plato más porque te puedes morir de obesidad; no puedes tomar un día más de vacaciones porque te aburres; no vas a tener un par más de zapatos porque ni siquiera tienes donde guardarlos. Acumular objetos no puede ser tu propósito en la vida. Dice un refrán: “Tú crees controlar las cosas, pero en realidad las cosas te controlan a ti”.

El dinero es simplemente un medio, nunca un fin en sí mismo. Quien persigue el dinero como un fin acaba siendo muy infeliz. Por otro lado, quien busca perseverantemente hacer realidad su visión y poco a poco ve el resultado de su esfuerzo se verá altamente recompensado.

*El autor es presidente y fundador de Grupo Salinas.

Ricardo B.Salinas

Empresario mexicano

Foro del Emprendedor

El autor es presidente y fundador de Grupo Salinas