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Opinión

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El aislamiento internacional

Gerardo Flores Ramírez

La semana pasada, entre el 25 y 27 de mayo, los ministros de comercio de los países que integran el Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC, por sus siglas en inglés) se reunieron  en la ciudad de Detroit, en los Estados Unidos. Una ausencia importante fue la de México, por lo menos no hay indicios en medios de la presencia de la secretaria Raquel Buenrostro o de su subsecretario Alejandro Encinas allá, durante los días que duró el mencionado encuentro.

Resulta paradójico que no se haya notado la presencia de México en la reunión de APEC en Detroit, o más bien que se haya notado su ausencia, porque se supone que la administración del presidente López Obrador ha hecho una apuesta importante para el crecimiento de la economía mexicana para lo que resta de su gestión con base en lo que se ha denominado como el “nearshoring”, que no es otra cosa que la relocalización a territorio nacional, de procesos de manufactura que muchas empresas mantienen hoy en día en otros países.

Evitar acudir a un evento como el de la APEC en Detroit resulta incomprensible, porque si bien no es el lugar en el que México podría inclinar la balanza a su favor para que empresas que hoy podrían estar indecisas en traer sus líneas de producción a México, si era un foro en el que los buenos oficios de nuestros funcionarios podrían haber resultado clave para resolver dudas de funcionarios de las áreas de comercio de naciones socias o incluso para acordar esfuerzos de cooperación bilateral que permitan potencializar a México como destino de más proyectos de inversión.

Pareciera que la Secretaría de Economía optó por hacer a un lado todas esas posibilidades, para dar prioridad a los berrinches y desencuentros del presidente López Obrador y su gabinete con el actual gobierno de Perú. Comento lo anterior porque es un hecho que en el 2024, Perú será anfitrión de diversas reuniones de la APEC, incluyendo una de jefes de estado, tal como en este 2023 lo está siendo nuestro vecino del norte.

Ahí si no habrá berrinche alguno desde Palacio Nacional que evite que Perú pueda fungir como anfitrión de la APEC a lo largo de 2024. El tema no es menor, estamos hablando de un foro de cooperación conformado por 21 países, del que México prefirió aislarse, al menos en el contexto de las reuniones de la semana pasada.

Ese aislamiento internacional no es un buen signo. La historia nos indica que un gobierno que se inclina por el aislamiento internacional es uno que no comulga con las ideas o los modelos de gobernanza que se perfilan en el plano internacional. El aislamiento del exterior generalmente lo practican gobiernos que no son partidarios de los modelos modernos de rendición de cuentas, gobiernos que le temen al escrutinio internacional.

Y aunque parezca un lugar común, no puedo dejar de mencionar que un gobierno que rehuye al escrutinio internacional, que resulta muy celoso de lo que opinen del exterior, que utiliza el concepto de la soberanía como pretexto para justificar su cerrazón, normalmente es también un gobierno que no se caracteriza por las mejores prácticas democráticas.

Ojalá que el actual gobierno reflexione y abandone su celo contra lo que representan los organismos internacionales y una mayor presencia internacional de México en los distintos foros o mecanismos de cooperación internacional, y en esa medida aproveche de mucho mejor manera las oportunidades que se presentan en el plano internacional para ofrecer a los mexicanos mejores condiciones de desarrollo, y por tanto de bienestar. Los riesgos de cometer errores costosos en el último año están ahí.

*El autor es economista.

@GerardoFloresR

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