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Detritus federal

Hace aproximadamente 20 años, un amigo muy querido, gran funcionario y economista, Armando Labra, escribió un artículo con ese nombre para describir la descomposición acelerada que estaba sufriendo la Ciudad de México, en aquel entonces Distrito Federal.
Han pasado 20 años y no es exagerado decir que la descomposición de la ciudad sigue avanzado aceleradamente y los problemas de agua, drenaje, movilidad, aire, deterioro de la infraestructura, medio ambiente y en general de la calidad de vida, cada día son mayores y no se ve que el gobierno tenga la capacidad para revertirlos.
Cada seis años pasa lo mismo, las elecciones presidenciales hacen que las elecciones para Jefe de gobierno pasen a segundo término. El jefe o jefa de gobierno de la CDMX es el segundo puesto político en importancia del país y la complejidad de la capital requiere un funcionario con una capacidad similar o mayor que la del mismo Presidente de la República.
En general y más allá de los resultados, la jefatura de la ciudad siempre ha tenido como titular a gente preparada y capaz, que tiene experiencia en el gobierno federal o en el gobierno central de la CDMX, por primera vez, llegará a la ciudad un jefe o jefa de gobierno que tiene sólo experiencia a nivel delegacional y que no tiene la experiencia y los conocimientos para enfrentar los graves problemas que enfrenta la ciudad.
Tanto Clara Brugada, como Santiago Taboada, han sido sin duda buenos alcaldes, pero no han estudiado ni tienen la experiencia y los conocimientos necesarios para enfrentar los retos de la ciudad, probablemente Salomón Chertorivski los tenga, pero no tiene ninguna posibilidad de ganar.
El deterioro de la ciudad en los últimos años es lento, pero avanza en todas los espacios y servicios. El sistema de agua pierde 40% del líquido que llega por fugas, producto de su antigüedad y deterioro y ya no hay posibilidades de traer más a la ciudad para satisfacer las necesidades de la gente. En cuanto al drenaje, no es exagerado decir que la ciudad huele a “caca” en muchas zonas, producto también de la antigüedad del drenaje, de los hundimientos y de la falta de desazolve.
El transporte y la movilidad en la ciudad son de los peores del mundo, la gente invierte más de tres horas diariamente en desplazarse a su trabajo y si a esto le sumamos el deterioro de la carpeta asfáltica que requiere una repavimentación total, el futuro es realmente negro para la calidad de vida de la gente.
Toda la infraestructura de la ciudad está deteriorada, el Metro, las escuelas, los hospitales, las banquetas, parques y áreas verdes y ya nos resignamos a vivir con una mala calidad del aire que afecta nuestra salud.
Para revertir todo lo anterior, además de la voluntad política, se requieren gran cantidad de recursos con los que no cuenta la ciudad. El problema de origen está en la falta de recursos y la única alternativa para aumentarlos es renegociar con el gobierno federal el acuerdo fiscal que castiga a la ciudad al quitarle recursos que le corresponden y al interior de las finanzas del gobierno, hacer un esfuerzo real para aumentar el cobro de predial, agua y reducir los subsidios.
Mientras no se aumenten los recursos, el deterioro y descomposición de la ciudad seguirá y no hay forma de pararlos, por lo que más allá de quién sea su favorita o favorito para el próximo año para jefe o jefa de gobierno, exijámosle a los candidatos respuestas concretas a estos problemas y en especial al problema de falta de recursos.

