Mi paisano, el presidente López Obrador prometió que una de sus prioridades sería “rescatar” a Pemex y CFE, pero no han entendido que la mejor forma de hacerlo es a partir de la sana competencia y la eficiencia, no con dádivas ni privilegios. Con la intención de defender un concepto equivocado de “soberanía energética” aprobaron la denominada Ley Combustóleo, que afortunadamente un juez suspendió a tan sólo un día de su publicación y vigencia. ¿Hasta dónde llegará su repudio a la división de poderes en aras de defender una política equivocada?

Para ver la precaria situación en la cual se encuentra el sector energético nacional, sólo hace falta voltear a ver a Pemex, que recientemente publicó sus estados financieros al cierre de 2020. Según datos oficiales, en tan sólo dos años, Pemex ha perdido más de 828,000 millones de pesos (sin incluir pasivos laborales) ¡esto es lo equivalente a 5 veces el costo de la Refinería de Dos Bocas!

Y como no les gusta que nadie les diga lo mal que están, el Director General de la petrolera, Octavio Romero, decidió terminar el contrato de la paraestatal con la calificadora de riesgos Fitch Ratings, algo que, según él generaría un ahorro de aproximadamente 7 millones de pesos. ¡Señor director, lo barato sale caro! Evidentemente no se puede gobernar con berrinches; esta calificadora no sólo le ha quitado el grado de inversión a Pemex, sino ha alertado del terrible riesgo que representa para México de continuar con sus caprichosas decisiones.

Al gobierno no le importa atentar contra nuestro derecho a la salud y al medio ambiente sano. Con la Ley Combustóleo el único beneficiado es Pemex; eliminar el mercado eléctrico mayorista era la única posibilidad para poner en marcha las plantas contaminantes de CFE que operan, principalmente, con la quema de combustóleo. Recuerden que, según los expertos, por cada barril que se refina el 30% se vuelve combustóleo, y ya no tienen donde almacenarlo ni pueden comercializarlo debido a distintas prohibiciones internacionales.

El negocio es muy sencillo, Pemex le vendería “barato” su excedente a CFE para las plantas contaminantes, a costa de nuestra salud y compromisos medioambientales. Lo que no esperaban es que un juez federal especializado, basado en elementos técnicos, decidiera suspender esta Ley, al considerar que es violatoria de la Constitución en materia de competencia económica y cuidado al medio ambiente.

Lo más lamentable han sido las declaraciones del titular del Poder Ejecutivo y la secretaria Rocío Nahle que por mucho sobrepasan los límites constitucionales y legales de su encargo. Amedrentar a un órgano jurisdiccional ante el cumplimiento de sus obligaciones es vulnerar la autonomía del Poder Judicial, destruir la división de poderes y atentar contra el Estado de Derecho. Decía Nahle que no se permitirá que un juez esté al servicio de los particulares, cuando ese es precisamente su encargo: proteger los derechos de los ciudadanos ante el abuso del poder de la autoridad. ¡Un curso básico de democracia y administración pública le hacen mucha falta en este momento a nuestros funcionarios!

Queridos lectores, como Diputada Federal que sintió la impotencia de una discusión efímera durante más de 13 horas en San Lázaro, estoy convencida que las decisiones por capricho de la 4T en materia energética cada día nos perjudican más, ponen riesgo el equilibrio de poderes y el futuro de nuestras próximas generaciones. México se merece más.

@PerezSoraya

Soraya Pérez

Economista

Entre Números

Expresidenta de la Federación de Colegios de Economistas de la República Mexicana A.C.

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