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Opinión

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Conflictos Este-Oeste

Sergio Mota Marín

El retiro del veto de Turquía a la incorporación de Finlandia y Suecia a la OTAN, significa reducir los riesgos de ataque de Rusia a la zona nórdica. Asimismo la OTAN decidió distribuir 300,000 soldados entre sus países miembros.

El Canciller alemán Olaf Schulz, en la pasada reunión del Grupo de los Siete dijo: “la disminución de las tasas de crecimiento económico, el aumento de la inflación, las interrupciones en las cadenas de suministros, nos enfrentamos a numerosos desafíos”. En esa misma reunión, el Presidente Biden, a nombre del Grupo de los Siete, comunicó una decisión importante, misma que consiste en realizar una ofensiva global de inversiones con valor de 600,000 millones de dólares para obras de infraestructuras en países de ingresos medios y bajos. De esa manera contrarrestar el avance de China.

El objetivo político de estas inversiones no es tanto superar el subdesarrollo, sino no permitir la entrada de China a estos mercados, que mediante inversiones, tecnología y comercio está influyendo en estos países.

En el pasado existieron muchas iniciativas de probables inversiones, mismas que solo quedaron como buenas intenciones. Un caso notable es la promesa de inversiones en Centroamérica para poder detener su voluminoso flujo migratorio hacia Estados Unidos. En 2021 se registraron 1.7 millones de intentos de cruzar la frontera. Las promesas de los gobiernos chocan con los congresos o con los intereses.

También en el Grupo de los Siete la Presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von Der Leyen, señaló que Europa canalizará 300,000 millones de euros a partir de este año hasta 2027 para enfrentar el efecto destructivo del cambio climático y realizar la reconversión productiva de su industria, disminuyendo su dependencia de Rusia en el suministro de petróleo y gas. Significa un vuelco en favor de la seguridad energética.

Como secuela de la reunión mencionada, Estados Unidos anunció un nuevo paquete de sanciones contra Rusia que incluye la prohibición total de la importación de oro ruso, que es su mayor exportación no energética. Asimismo lanzó represalias a alrededor de 100 entidades rusas que son fundamentales para la base industrial de defensa, obstaculizando así el desarrollo de armas y tecnología.

La invasion rusa a Ucrania ha reforzado la posición de Estados Unidos como socio de Europa apoyando al gobierno de Ucrania. Han tomado decisiones económicas a través de sanciones a Rusia y proporcionado armamento a Ucrania para defenderse en una guerra desigual que ya lleva 130 días. Para mitigar el dolor ucraniano, el Grupo de los Siete ha ofrecido un apoyo de 28,000 millones de euros como ayuda humanitaria.

El retiro del veto de Turquía a la incorporación de Finlandia y Suecia a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), significa reducir los riesgos de ataque de Rusia a la zona nórdica. Asimismo la OTAN decidió distribuir 300,000 soldados entre sus países miembros.

Por los problemas creados por el cambio climático, el Covid-19 y los efectos económicos globales de la guerra en Ucrania como son la escasez y precios más altos de materias primas y fertilizantes así como de los energéticos, se está alertando de una potencial hambruna mundial. Según la Unión Europea hay bloqueadas 20 millones de toneladas de trigo.

La tragedia mundial es que ha faltado la diplomacia como arte e instancia para hacer acuerdos para la estabilidad. Lo que abunda es exagerar la fuerza y sus peligros, mismos que también descubren las debilidades.

smota@eleconomista.com.mx

Escritor y licenciado en economía, egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México. De 1984 a 1990 fue embajador de México ante el Reino de Dinamarca, donde se le condecoró con la orden Dannebrog.

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