(ÚLTIMA DE DOS PARTES)

Una pareja debe conocerse bien en todos los aspectos, incluyendo el financiero, porque, nos guste o no, el dinero es parte de nuestra vida y lo utilizamos todos los días para comprar desde un café, hasta el boleto del transporte.

Desde luego, lo primero que deben tener claro es qué es lo que quieren en la vida como pareja, es decir, ¿cuáles son sus prioridades, sus valores y las metas en común? Pero también deben conocer su situación financiera, la manera en cómo gastan el dinero y también lo que cada uno de los dos gana, para finalmente ponerse de acuerdo en la manera como van a manejar su dinero juntos. Existen tres alternativas:

1. Cada uno planea sus gastos por separado

Esto significa que cada uno será responsable de lo que gana y de lo que gasta, de acuerdo con sus propias necesidades. Desde luego, vivir juntos también significa que habrá gastos en común, como la renta, teléfono, gas, luz, agua, etcétera. Habrá que ponerse de acuerdo quién va a pagar qué o si lo harán los dos de manera proporcional a sus ingresos.

Pero también están las salidas, el cine, ir a comer a un restaurante con la familia de alguno de los dos (o de ambos). ¿Quién o cómo van a pagar esto? Habrá que buscar una manera que no genere conflictos del tipo: “yo pagué la vez pasada, hoy te toca a ti” o “sí, pero este restaurante era mucho más caro que aquél”.

También habrá proyectos a futuro, como, por ejemplo, planear un viaje o incluso el ahorro para el retiro. ¿Cada quien va a financiar el suyo? ¿Qué pasa si uno no ahorró para el viaje y el otro sí?

En general, desde mi punto de vista, esta manera de manejar el dinero es casi como si no tuvieran una vida con objetivos en común. Enfatiza la libertad de cada quien, pero al punto en el que puede debilitar a la pareja. La comunicación, desde luego, sigue siendo esencial. Este enfoque tiene varias ventajas: cada quien se hace responsable de sí mismo y de sus propias obligaciones adquiridas con la pareja. Pero también se genera duplicidad de esfuerzos y favorece que alguno de los dos, cuando no está cumpliendo, empiece a ocultar ingresos o gastos al otro.

2. Uno sólo maneja la totalidad de los recursos

Hay muchas parejas que hacen esto por necesidad, debido a que uno de sus integrantes es demasiado desordenado y despreocupado en cuestiones monetarias, hábito que no ha podido cambiar, o bien, alguno prefirió ser padre de tiempo completo y deja la responsabilidad financiera en el otro.

Cualquiera que sea el caso, también tiene ventajas y desventajas. Aunque uno maneje los recursos, las decisiones —por lo menos las de alto nivel— deberían tomarse en común. Los dos deben saber comunicarse sus necesidades y estar enterados de la situación financiera de la pareja. Puede prestarse a desequilibrios de poder también.

En este sentido, es importante hacer reuniones mensuales y ponerse de acuerdo en cómo se gastará ese dinero. No debemos olvidar que una vida en pareja es una vida en común, con objetivos definidos entre los dos.

3. Ambos adminitran el dinero de manera conjunta

Una pareja, repito, debe perseguir objetivos comunes. Cuando ambos aportan a la casa, tienen una buena comunicación y confianza mutua, pueden decidir manejar el dinero en conjunto. Depositar ahí el dinero que gana cada quien y sentarse a ver cómo lo van a gastar, porque es dinero de los dos.

Ambos están perfectamente enterados y han acordado en qué, cómo, dónde y por qué gasta cada quien. Toman juntos las decisiones de ahorro, inversión y aseguramiento de sus recursos.

Desde luego, ambos deben estar dispuestos a manejarse con total transparencia y no ocultar dinero del otro, lo cual no es tan sencillo como se dice.

Entonces, ¿cuál es la mejor manera?

La que les funcione en su caso particular. Recordemos que las finanzas personales son eso, personales, y lo que funciona bien para unos puede ser fatal para otros. Sin embargo, sea cual sea la decisión que ambos tomen, recuerden lo fundamental: han decidido formar una vida juntos, con una relación basada en respeto y confianza. Nunca escondan dinero del otro: si encuentran razones para ello, hay algo de fondo que está muy mal en su relación y es importante encontrar esas causas, si desean que su proyecto de vida siga siendo viable con el paso del tiempo.

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Joan Lanzagorta

Coach en Finanzas Personales

Patrimonio

Ejecutivo de alto nivel en seguros y reaseguro con visión estratégica de negocio, alta capacidad de liderazgo, negociación y gerencia.

Además es columnista de Finanzas Personales en El Economista, Coach en Finanzas Personales y creador de la página planeatusfinanzas.com