El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) difundió hace unos días su actualización de los valores de las líneas de pobreza por ingresos para el periodo enero-octubre del año en curso, que equivalen al valor total de la canasta alimentaria y de la canasta no alimentaria por persona al mes.

El Coneval explica que: “La construcción de la canasta alimentaria utiliza tres fuentes básicas de información: una tabla de aportes nutricionales por cada alimento, una tabla de requerimientos y recomendaciones de consumo de nutrientes, y una base de datos sobre gastos y frecuencia de consumo de alimentos en los hogares”.

Así, la canasta urbana incluye 220 alimentos y la rural 209, entre cereales y derivados, carnes, pescados y mariscos, leche y sus derivados, huevo, aceites y grasas, tubérculos, verduras y legumbres, frutas frescas y procesadas, leguminosas, semillas, azúcares y mieles, especias y aderezos, bebidas no alcohólicas, alimentos preparados y alimentos consumidos fuera del hogar.

En octubre, el precio por persona de la canasta alimentaria urbana fue de 1,681.61 pesos, mientras que el de la canasta rural ascendió a 1,212.33.

Coneval también dio a conocer que 44.5% de los mexicanos percibe un ingreso inferior al costo de la canasta alimentaria, lo que significa que casi 57 millones de hombres, mujeres y niños no están consumiendo los nutrientes y calorías que necesitan diariamente para mantenerse sanos, fuertes y activos; están desnutridos y padecen hambre.

En tres estados, este porcentaje es superior a 60%: Chiapas (69.3), Guerrero (62.6) y Oaxaca (60.4).

En siete, los porcentajes van de 51.4 a 55.1%: Hidalgo, Puebla, Veracruz, Tlaxcala, Tabasco, Quintana Roo y Morelos.

En nueve van de 40.0 a 47.7%: San Luis Potosí, México, CDMX, Zacatecas, Campeche, Querétaro, Yucatán, Guanajuato y Sonora.

En ocho van de 32.5 a 39.4%: Sinaloa, Tamaulipas, Aguascalientes, Nayarit, Michoacán, Durango, Colima y Baja California Sur.

Y en cinco van de 25.8 a 29.8%: Coahuila, Jalisco, Nuevo León, Chihuahua y Baja California.

La pandemia ha agravado la situación y en algunos estados el porcentaje de personas que no percibe el ingreso necesario para adquirir la canasta alimentaria creció desmesuradamente entre enero y septiembre. Los porcentajes aumentaron más en Hidalgo (44.4 a 55.1%); Puebla (41.7 a 54.0%); Tabasco (38.9 a 54.8%); Quintana Roo (28.5 a 51.5%); México (33.2 a 46.6%); CDMX (28.4 a 45.1%); Sonora (25.3 a 40.0%); Sinaloa (25.4 a 39.4%); Colima (25.8 a 34.2%); Baja California Sur (17.1 a 32.5%); y Nuevo León (18.6 a 27.9%).

Mal está el país cuando casi la mitad de sus habitantes se van a dormir con el estómago vacío y cuando siete de cada 10 chiapanecos están desnutridos.

Si el presidente Andrés Manuel López Obrador hubiera pospuesto la construcción de sus magnas obras y elevado la deuda nacional para proporcionarles comida a millones de personas, la situación sería menos grave.

Lástima que decidió no hacerlo, porque la inmensa mayoría de estos desnutridos no comerá gasolina que salga de Dos Bocas, ni viajará en el Tren Maya, ni tomará un vuelo en Santa Lucía, ni recorrerá el Interoceánico, ni acudirá con frecuencia a una sucursal del Banco del Bienestar.

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Eduardo Ruiz-Healy

Periodista y productor

Columna invitada

Opinador, columnista, conferencista, media trainer, 35 años de experiencia en medios de comunicación, microempresario.

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