Al escribir esta columna no había concluido aún la visita del presidente Andrés Manuel López Obrador a Washington y faltaba por efectuarse la cena en donde ambos presidentes estarían acompañados por funcionarios de sus gobiernos y 20 empresarios, 10 de ellos mexicanos y 10 estadounidenses.

A la cena asistirían, invitados por Donald Trump, el presidente y CEO de FedEx, Fred Smith; el presidente ejecutivo de UPS, David Abney; el CEO de Intel, Bob Swan; y el CEO de Lockheed Martin, James Taiclet. También altos ejecutivos de Sempra, Shell, Ford, Nuco y otros.

Por su parte, AMLO invitó a Patricia Armendáriz de Financiera Sustentable; Carlos Bremer de Grupo Financiero Value; Daniel Chávez Morán de Grupo Vidanta; Bernardo Gómez de Grupo Televisa; Francisco González de Grupo Multimedios; Carlos Hank González de Grupo Financiero Banorte; Miguel Rincón Arredondo de Bio Pappel; Ricardo Salinas Pliego de Grupo Salinas; Marcos Shabot Zonana de Arquitectura y Construcción; Carlos Slim de Grupo Carso; y Olegario Vázquez Aldir de Grupo Empresarial Ángeles.

Hoy, mañana y en los días por venir, sabremos más de lo que se habló entre AMLO y Trump en la Oficina Oval de la Casa Blanca y de lo que platicaron ambos con los magnates que los acompañaron en la cena. Podremos así dilucidar si la visita se traducirá en reales beneficios para nuestro país o sólo para unos cuantos y, más importante aún, para los millones de mexicanos que hoy viven amenazados de ser deportados por el hombre que se expresó tan amablemente de nuestro presidente, a quien llamó su amigo, palabra que en su boca no tiene ningún significado real y duradero.

Y mientras el presidente estaba en la capital estadounidense, se anunció que en Miami, en el estado en donde para pagar menos impuestos fijó hace algunos meses su residencia oficial el neoyorquino Trump, fue capturado el exgobernador priista de Chihuahua, César Duarte, quien estaba prófugo desde octubre del 2016.

Ahora deberá solicitarse su extradición a México para que enfrente 11 denuncias en su contra, siendo las más serias las que lo acusan de robarse varios miles de millones de pesos del erario y desviar 250 millones al PRI.

El inminente regreso a México del exdirector de Pemex, Emilio Lozoya, y del recién arrestado Duarte deben preocupar al expresidente Enrique Peña Nieto y a varios de sus más cercanos colaboradores porque ambos cometieron sus supuestas transas durante el pasado sexenio y se dice, se comenta y se rumora que parte de lo que supuestamente se robaron acabó en los bolsillos de Peña y otros distinguidos miembros de su administración.

También ayer 8 de julio, mientras que el presidente López Obrador intentaba convencer a Trump y a los empresarios estadounidenses de que su gobierno les da la bienvenida a los inversionistas de todo el mundo, dos diputadas morenistas del Congreso de la CDMX, Martha Ávila y Valentina Batres, presentaron una iniciativa para modificar el Código Civil que, de aprobarse, dejaría indefensos a los propietarios de casas y departamentos en renta, sujetos a los caprichos y arbitrios de sus inquilinos. Es de esperarse que de Palacio Nacional se le ponga un alto a esa iniciativa tan absurda, estúpida y socializante.

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Eduardo Ruiz-Healy

Periodista y productor

Columna invitada

Opinador, columnista, conferencista, media trainer, 35 años de experiencia en medios de comunicación, microempresario.