La cortina de humo fabricada por la oquedad de las campañas sigue favoreciendo a Andrés Manuel López Obrador, puntero en las encuestas.

La estrategia del PRI-gobierno de atacar a Ricardo Anaya, si bien hizo mella en las aspiraciones del candidato frentista, no transmitió sus intenciones de voto hacia el candidato Meade, los electores decepcionados engrosan la preferencia electoral de AMLO.

Las ocurrencias siempre oportunas de Andrés Manuel tales como: cancelar el aeropuerto, congelar el precio de la gasolina o amnistía a corruptos, recogen el enojo social de la población, harta del gobierno, de la corrupción y nepotismo imperante en los partidos políticos.

El enojo social y los agravios de la clase gobernante (PRI-PAN-PRD) en los últimos 30 años galvanizan las propuestas de Andrés Manuel, por más absurdas e irrealizables que parezcan, más allá de la razón, la población busca revancha contra el gobierno mediante el voto hacia el personaje que más odia la clase política; algunos otros son fieles seguidores de AMLO que votarán por él casi en automático.

Dieciocho años de resistencia y de ataques a la clase gobernante provocan que algunos sectores de la población ubiquen a AMLO fuera de la camarilla del poder, poco les importa que durante estos años viviera, y bien, del presupuesto público.

La respuesta arrogante de la clase política hacia el enojo social aumentó el distanciamiento entre gobernantes y gobernados. Felipe Calderón, en su momento, señaló que la violencia era cuestión de percepción, que su estrategia contra la delincuencia rindió frutos. Esta administración se queja de que los mexicanos sólo ven lo malo del gobierno, buscan en los macroindicadores: empleo, tipo de cambio, inflación, esperanza de vida, precio de gasolina internacional, consuelo a su mediocre rendimiento político y a la corrupción imperante.

Muchos estrategas electorales, sobre todo los priistas, señalan que la elección la ganará aquel que tenga mayor capacidad de organización, tanto para acarrear a los votantes, como estructura de representación electoral; es decir, los priistas apostarán todo su capital político a las estrategias legales e ilegales del día de la elección, dando como un hecho que su candidato no levantará.

En fin, la siguiente semana, presenciaremos el primer debate presidencial, comprobaremos qué tan sólido es el primer lugar de AMLO, sabemos que no es un gran polemista y que es fácilmente irritable, estaremos pendientes para darle cuenta, querido lector.

@ErosalesA

Eliseo Rosales Ávalos

Abogado

Los mismos de siempre

Politólogo y abogado, académico, columnista, presidente de ciudadanos sin partido y orgulloso mexicano.