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AMLO en Cuba, realismo mágico
La cronificación de cualquier dictadura genera el peligroso hábito de la aceptación. La asimilación de lo cotidiano puede resultar venenoso.
El presidente López Obrador visitó La Habana mirando hacia el mausoleo de la revolución. Ni una sola mención a los derechos humanos, la libertad y la democracia.
No hubo un ligero gesto hacia la disidencia ni mucho menos con quienes se encuentran en la cárcel luego de las manifestaciones del 11 de julio pasado. Gritar “libertad” lleva a la cárcel.
El viaje se hizo con tres años de retraso y con un lenguaje cuya naturaleza se asimila al realismo mágico.
Por ejemplo: el presidente López Obrador menciona a la Unión Europea como modelo a implantar en América Latina.
Sería maravilloso contar con instituciones supranacionales en los ámbitos de la justicia, comercial y político.
Pero el examen no lo pasaría Cuba, Nicaragua y Venezuela, y varios países más, incluido México, tendrían problemas para ingresar.
Pensar en una Unión Europea en América Latina es tener a estadistas que entiendan a la cesión de soberanía como algo positivo. ¿Estaría dispuesto AMLO de desaparecer el peso para tener una nueva moneda? ¿Unos jueces colombianos dirimiendo conflictos judiciales o sancionando al Gobierno mexicano por impedir la libre competencia?
Un segundo elemento que llama la atención en la gira a Centroamérica de AMLO es su relación con Estados Unidos.
En varias ocasiones repitió el necesario apoyo de 4 mil millones de dólares que el gobierno del presidente Biden debe de otorgar a Guatemala, El Salvador y Honduras.
Durante la conferencia conjunta con la presidenta de Honduras, Xiomara Castro, AMLO le reveló que durante la reciente llamada telefónica con Joe Biden este le confió su interés por ayudar a Honduras en particular.
AMLO es inconsistente con su propio discurso. En varios momentos de la gira repitió su credo en política exterior: no intervención, libre autodeterminación de los pueblos y la no injerencia. Sin embargo, ya ha amenazado a congresistas estadounidenses en caso de no votar una política de alivio migratorio.
Un tercer elemento de preocupación es la ausencia de contextos: la congresista demócrata Norma Torres, nacida en Guatemala, le ha pedido a Joe Biden que no entregue dinero a los presidentes de su país, Honduras y El Salvador por motivos de corrupción.
Lo dijo cuando Juan Orlando Hernández gobernaba en Honduras. Ahora, al parecer, la relación entre el gobierno de Xiomara Castro con la Casa Blanca es bueno, pero no lo es entre Biden con los presidentes Nayib Bukele ni con Alejandro Giammattei.
Sembrar árboles no genera los mismos incentivos que probar el sueño americano. Racionalmente no son comparables.
Granma califica a AMLO como estadista.
En el realismo mágico no hay dictaduras; todos viven en fiesta.
@faustopretelin

