Hace unos días, el presidente López Obrador presumió que “ya no nos cuesta 14 dólares por barril extraer petróleo, estamos sacando hasta a razón de 3 dólares por barril". No estaba hablando de algún subconjunto técnico (como podría ser el concepto de ‘lifting’). El presidente de México estaba explicando su entendimiento del costo total. "Si el barril está en 65 y cuesta 14 extraerlo, ayúdenme a hacer la cuenta, ¿cuánto es la utilidad si cuesta 14 extraerlo y se vende en 65?”. De ahí concluyó que “se obtienen 51 dólares de utilidad por barril, porque no se le paga renta a la naturaleza, es extractivo, todo es ganancia".

Para sus propios estándares, se quedó corto. Bajo su lógica, debió haber usado el costo de 3. Ya encarrerado, con una mera división hubiera podido concluir que la utilidad era de más del 95 por ciento. Pero no importa: aún el costo desfasado le alcanzó para concluir que “por eso el petróleo siempre es un buen negocio”. A cada rato cita a Rockefeller, diciendo que “el petróleo es el mejor negocio del mundo y el petróleo mal administrado es el segundo mejor”.

La realidad es que, con tres dólares por barril, Pemex no puede cubrir ni sus gastos de capital, ni sus gastos operativos, ni sus gastos administrativos, ni sus costos financieros.

De acuerdo con un nuevo análisis de Lucas Aristizábal, de Fitch Ratings, Pemex emplea 13 dólares por barril para gastos de capital (CapEx, promedio trianual), en la exploración y el desarrollo de sus activos. Es significativamente menor que los 18 dólares por barril de hace unos años. Ya es un número competitivo a nivel industria. Pero no está ni cerca de los 3 dólares por barril que el presidente presume. Y esto es apenas un componente de los costos de ciclo completo.

A los 13 dólares por barril de gastos de capital hay que sumarle 11.6 dólares de gastos operativos (OpEx) ajustados hacia producción de crudo. También hay que agregarle los 10.8 dólares por barril que se requieren para poder absorber los gastos de ventas, generales y administrativos (SG&A) de Pemex. Además, no se pueden omitir los intereses de la deuda: 9.7 dólares por barril. Por lo tanto, los costos 2020 de ciclo completo para Pemex –antes de impuestos– son de 45.1 dólares por barril. (Nota: Fitch calcula el total en 47, por incluir un 15% de exigencia de retorno sobre el capital).  En 2020, Pemex vendió sus barriles de petróleo en 9.3 dólares menos (35.8 dólares). Esto implica un margen de utilidad negativo: menos 26.6 por ciento antes de impuestos. Aún con esos precios, el nivel de pérdidas es extraordinario. Tanto Pemex como YPF fueron señaladas por Fitch como petroleras que perdieron dinero mientras el resto de sus pares ganaron.

Claro que el escenario actual no es tan malo. El precio actual de la mezcla mexicana de petróleo ya ronda los 65 dólares por barril. Pero al cálculo de los 45.1 dólares por barril de costos de ciclo completo le falta sumarle los impuestos a la producción. En 2020, con precios de prácticamente la mitad que ahora, Fitch los calculó en 13.6 dólares por barril.

El presidente cree que, a partir de que el barril cuesta 3 dólares por barril, todo es ganancia. La realidad es que Pemex necesita precios de por lo menos 58.7 dólares por barril para apenas empezar a registrar números negros. Lo que le cuesta a Pemex producir petróleo es casi 20 veces lo que el presidente cree. El petróleo mal administrado es un pésimo negocio.

@pzarater

Pablo Zárate

Consultor

Más allá de Cantarell

Lee más de este autor