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20 años, la resonancia de los zapatistas
Caminando bajo las sombras, en silencio y en secreto, hace 20 años cientos de comunidades indígenas mayas de Chiapas tomaron cinco ciudades de ese estado para aparecer en público, decir Ya basta y declararle la guerra al gobierno federal.
Los combatientes del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), que tenían diez años previos de trabajo y organización, dieron a conocer la 1º Declaración de la Selva Lacandona donde justificaron su decisión de levantarse en armas.
Somos producto de 500 años de luchas: primero contra la esclavitud, en la Guerra de Independencia contra España encabezada por los insurgentes, después por evitar ser absorbidos por el expansionismo norteamericano, luego por promulgar nuestra Constitución y expulsar al Imperio Francés de nuestro suelo, después la dictadura porfirista nos negó la aplicación justa de Leyes de Reforma y el pueblo se rebeló formando sus propios líderes, surgieron Villa y Zapata, hombres pobres como nosotros a los que se nos ha negado la preparación más elemental para así poder utilizarnos como carne de cañón y saquear las riquezas de nuestra patria sin importarles que estemos muriendo de hambre y enfermedades curables, sin importarles que no tengamos nada, absolutamente nada, ni un techo digno, ni tierra, ni trabajo, ni salud, ni alimentación, ni educación, sin tener derecho a elegir libre y democráticamente a nuestras autoridades, sin independencia de los extranjeros, sin paz ni justicia para nosotros y nuestros hijos .
GALERÍA: La rebelión zapatista, en la lente de Valtierra
A partir de entonces, las comunidades indígenas mayas y su organización política, se han fortalecido en lo interno, y en lo externo han tenido un impacto global. Luego de la traición de la clase política mexicana (PAN, PRI y PRD) que se negó a hacer leyes los Acuerdos de San Andrés aprobados y firmados tras cuatro meses de diálogo, los zapatistas decidieron construir su autonomía.
El resultado es notable, como bien ha explicado Gustavo Esteva, uno de los intelectuales mexicanos más lucidos: La selva lacandona era uno de los lugares más miserables del mundo , y ahora las comunidades zapatistas han mejorado notablemente sus condiciones de vida. No es la utopía alcanzada, pero sin duda es uno de los ejemplos más consistentes en el mundo donde hay comunidades autogobernadas que reproducen su vida en mejores condiciones que como estaban.
A 20 años de su aparición pública, el impacto político, social, cultural e ideológicos de los zapatistas es notable. Gracias al alzamiento zapatista, el gobierno priista se vio obligado a hacer una reforma política que dio nacimiento al IFE autónomo; gracias a los zapatistas se fortaleció la sociedad civil mexicana; gracias a los zapatistas los pueblos indígenas del país fueron mirados de otro modo y recobraron su dignidad.
El legado de los zapatistas es variado y amplio. Entre otras cosas, el alzamiento de las comunidades mayas de Chiapas impactaron de forma notable la izquierda mundial. No son pocos los estudiosos que consideran al alzamiento zapatista del 1 de enero de 1994 como el origen de los movimientos antiglobalización y, siguiendo esa lógica, como antecedente de las revueltas y rebeliones mundiales que han surgido en el mundo en los años recientes. Sus formas de acción democráticas, horizontales y sin vanguardias que las dirijan tienen ecos de las formas políticas zapatistas.
Personalmente creo que uno de los aspectos más relevantes del alzamiento zapatista es la resonancia que lograron en pueblos, comunidades, organizaciones y sujetos de todo el mundo. La radical imaginación creativa de los zapatistas para buscar caminos novedosos y originales tanto en lo político, comunicacional, comunal y social ha encontrado una respuesta, una resonancia por todo el mundo.
Ante el agotamiento de las fórmulas que ofrece el sistema político liberal como formas relaciones políticas, los zapatistas muestran al mundo que hay otros caminos posibles para reconstruir las relaciones sociales, las formas de gobierno y comunidades de consenso. Esa es una extraordinaria resonancia.
Twitter: @rmartinmar