Hoy 15 de septiembre se cumplen 12 años de que el sistema financiero global estuvo al filo del colapso total, debido a la crisis hipotecaria en EU. A pesar de que el sistema no se dislocó, fue la peor crisis financiera desde la Gran Depresión. Vale la pena recordar resumidamente lo que aconteció en esa crítica semana que inició con el lunes 15 de septiembre del 2008. El secretario del Tesoro, Hank Paulson, junto con Ben Bernanke, titular de la Fed, y Tim Geithner, presidente de la Fed de NY, angustiosamente manejaron la crisis para que ésta no se convirtiera en un problema sistémico.

Antecedentes relevantes: en marzo, la Fed de NY rescató (bailed out) a la firma de inversión Bear Stearns; luego, el 7 de septiembre, Paulson anunció un complejo programa de rescate para las agencias hipotecarias Freddie Mac y Fannie Mae. Las autoridades aplicaron el principio de “demasiado grande para quebrar”. Luego, las firmas Morgan Stanley (MS), Lehman Brothers (LB) y Merrill Lynch (ML) mostraron deterioros importantes, debido a la mala calidad de sus carteras repletas de activos hipotecarios tóxicos. La más emproblemada era LB. El fin de semana previo al lunes 15 de septiembre, se hizo evidente que LB no podría sostener pérdidas hasta de 70,000 millones de dólares (mmd). Se trató de armar con las principales instituciones privadas un paquete de rescate. Bernanke, Geithner y Paulson establecieron en claro que no salvarían a la institución, pues querían evitar el moral hazard (riesgo moral). Trataron de persuadir a Bank of America (BofA) para que adquiriera a LB y, ante su negativa, Barclays estaba dispuesta a hacerlo. Pero su regulador británico se lo impidió. Así, en la madrugada del 15, LB declaró su bancarrota. Los mercados se sacudieron. Como lo dijo Paulson, cada día de esa semana fue peor que el anterior.

El martes 16, la aseguradora global AIG comunicó que tenía un boquete de liquidez de corto plazo de 60 a 85 mmd. Otros dos bancos, Washington Mutual y Wachovia, anunciaron también que no podían soportar sus pérdidas. Los mercados estaban en pánico. El caso de AIG requería atención inmediata por el tamaño y las ramificaciones a todos los sectores. Su quiebra hubiese empeorado la recesión. Se decidió que la Fed de NY rescataría con 85 mmd a AIG. El caso era diferente al de LB: la aseguradora tenía un problema de liquidez; LB uno de capital y ningún comprador dispuesto. El miércoles 17, MS y ML comunicaron a las autoridades que habían llegado al final de la cuerda. BofA accedió adquirir a ML por 30 mmd con un crédito de la Fed. El jueves 18, Paulson convenció al presidente Bush que se requería solicitar al Congreso poderes extraordinarios para inyectar fuertes recursos de salvamento. Entre el viernes 19 y el fin de semana se lograron estructurar los programas de apoyos masivos. Se había librado así una crisis sistémica nacional y global. La actual crisis nada tiene en común con la del 2008, salvo la recesión. Pero es importante cuidar que las críticas condiciones actuales del covid y de la economía no desemboquen en una crisis financiera.

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Federico Rubli Kaiser

Economista

Revista IMEF

Economista egresado del ITAM. Cuenta con Maestría y estudios de doctorado en teoría y política monetaria, y finanzas y comercio internacionales. Columnista de El Economista. Ha sido asesor de la Junta de Gobierno del Banxico, Director de Vinculación Institucional, Director de Relaciones Externas y Coordinador de la Oficina del Gobernador, Gerente de Relaciones Externas, Gerente de Análisis Macrofinanciero, Subgerente de Análisis Macroeconómico, Subgerente de Economía Internacional y Analista.