Desde la óptica de la clasificación sectorial, los grandes conglomerados que cotizan en la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) fueron los ganadores en el primer trimestre del 2017, al brindar un rendimiento a los inversionistas de 15.5%, seguidos por el sector de construcción e ingeniería, que aumentó 15.0%, y en tercer lugar se ubicó el de tiendas comerciales de autoservicios, así como el de medios con un avance de 12.0%, cada uno durante el primer tercio del año, lapso en el que la BMV brindó un rendimiento de 6.4%, muy por arriba de 0.54% nominal que brindó un Cete a 28 días, de acuerdo con información de la Bolsa y del Banco de México.

El sector de empresas mineras avanzó 11.3% y el de comerciales y departamentales 10.8%, también en el primer tercio del 2017. En el extremo opuesto de las ganadoras se ubicó el sector siderúrgico con un retroceso de 14.2%, el de comercio especializado con una caída de 3.7% y el de transportes y aeropuertos 3.5 por ciento.

Al interior de los conglomerados, Vitro con una ganancia durante el trimestre de 15.5%, Alfa con 12.1, Nemak con 12.0% y Grupo Carso con 10.3% fueron las que impulsaron el avance del sector. En el sector de construcción e ingeniería, los pilares de las ganancias fueron levantados por OHL México que ganó 26.2%, seguida de Pinfra con una ganancia de 15.7 por ciento. En este sector contrastó la caída de 46.3% de ICA y de 3.6% de GMD.

En el sector de comerciales y autoservicio las ganancias se explican por el avance de 14% de Walmex y de 10.9% de Chedraui, mientras que en el sector de medios, las ganancias provinieron del avance de 14% en Televisa, 8.1% de Mega y de 4.6% de Azteca.

En el sector de siderúrgicas, las dos emisoras que conforman el sector registraron retrocesos importantes. Simec con una caída de 17.5% e ICH con 11.6 por ciento. En el sector de comercio especializado, aunque Benavides aumentó 37%, la caída de 19.5% en Fragua y de 2.4% en Grupo Sanborns determinaron la baja de 3.7% del sector en cuestión.

El segundo trimestre del año previsiblemente estará matizado por la debilidad económica, en el que la inflación y el tipo de cambio podrían impactar al ánimo de los consumidores, en un contexto en el que los repuntes en las tasas de interés podrían inhibir el crédito, todo ello también en un contexto en el que el gobierno modera su política de gasto, a fin de alcanzar un mejor equilibrio en las finanzas públicas.

luis.caballero@eleconomista.mx