Con sus finanzas reestructuradas y un plan de negocios que apunta a la venta de 10 mil casas en los próximos cuatro años, Sare se renueva y busca relanzar la marca con miras en ser una de las empresas desarrolladoras de vivienda líder en el sector, rentable, bien capitalizada y financieramente sólida.

Ahora estamos tratando de iniciar una nueva etapa; una etapa de crecimiento y de relanzamiento de la marca Sare con la idea de crear una empresa ejemplar en el mercado de la vivienda , aseguró Víctor Manuel Borrás Setién, recién nombrado presidente del Consejo de Administración de la empresa.

Para reconstruir sus cimientos, trabaja en dos ejes: aumentar su rentabilidad y eficiencia y crear el producto Sare que satisfaga las necesidades de las personas que buscan crear un patrimonio a través de la compra de una casa.

La viviendera trabaja en la edificación de 14 desarrollos habitacionales. Hacia los siguientes seis meses planea iniciar la construcción de otros cuatro para completar una cartera de 18 proyectos que significarán 10 mil casas, las cuales estarán listas para los próximos tres a cuatro años. Al mismo tiempo conformará reserva territorial para iniciar nuevos proyectos tan pronto concluyan los actuales.

La meta para este año es cerrar con la venta de mil casas, con precios que fluctúan entre los 350,000 pesos a un millón 200, 000 pesos. Además, seguirá con la pendiente creciente en las ventas en los próximos años, por lo que para el 2017 el objetivo será duplicar o triplicar el número de casas colocadas. Aunque estos desarrollos se ubican en los estados de Puebla, Querétaro, Guanajuato, Estado de México, Ciudad de México y en Quintana Roo, el interés de la empresa es fortalecer su presencia en el área metropolitana de la Ciudad de México.

Nuevas líneas de crédito

Para soportar el crecimiento que Sare busca alcanzar para los próximos años, Víctor Manuel Borrás explicó que negocian líneas de crédito puente por alrededor de 1,000 a 1,500 millones de pesos con instituciones como ABC Capital, el fondo Adamantine y con la SHF.

Este es el financiamiento adicional que necesitamos para mantener en actividad los 18 desarrollos que estamos buscando. Los 14 que se están trabajando tienen recursos para realizar la construcción (...) La línea de crédito la estaríamos ejerciendo entre el último trimestre del año y el primero del 2017 , explicó.

Los proyectos serán desarrollados también con los recursos que tiene la empresa tras la capitalización del fondo de inversión Tavistock y el flujo de efectivo que se genere con la venta de las viviendas

La historia de Sare es diferente a la de sus entonces competidoras GEO, Homex y Urbi porque fue la única empresa del sector de la vivienda que no entró en concurso mercantil tras las crisis desencadenada por la complicada situación financiera del 2008.

La empresa controlada por la familia Sánchez Carbajal emprendió un plan de reestructura financiera que le llevó 30 meses, proceso en el que también participó Víctor Borrás como consejero independiente de la empresa.

Finalmente en septiembre del 2014, la viviendera terminó con dicho proceso que le llevó 30 meses y al cabo de este periodo logró obtener la inyección de capital por 1,500 millones y alcanzó una capitalización de 360 millones de pesos.

Cuando vino la crisis prácticamente Sare dejó de operar y hace dos años, con la capitalización que se hizo de la empresa con la entrada de nuevos socios (uno de ellos es el grupo Tavistock )empezó un proceso de reestructuración, que inició desde la contratación del personal, de los directivos, de reformar la deuda con la banca que prácticamente está reestructurada , aseguró el ex director del Infonavit.

La deuda actual asciende a 650 millones de pesos, desde los 2,800 millones de pesos que negoció con bancos como Banamex, Bancomer, Banorte HSBC e Interacciones.

Sare vuelve a empezar, ahora con condiciones diferentes a las de hace cuatro años. Ahora lo hace en un nuevo sector que demanda integrar la ciudad con los desarrollos habitacionales, generar calidad de vida para sus habitantes y con el compromiso de elevar la rentabilidad para sus accionistas.

Del capital social de Sare, 30% está en manos de inversionistas de todo tipo: administradoras de fondos para el retiro (afore), fondos de pensiones. El resto de las acciones está básicamente en el grupo de control conformado por el fondo de capital inglés Tavistock, con 35 a 40%, aproximadamente; por el Grupo Financiero Actinver con alrededor de 20% y por la familia Sánchez Carbajal con cerca de 15 por ciento.

La emisora ahora tiene entre sus pendientes nombrar a su nuevo director general, quien tendrá que llegar a reacomodar la estructura que el nuevo Sare busca ser.

judith.santiago@eleconomista.mx