Casi un desconocido para la gente de a pie y aprobado en el mundo del automóvil por su capacidad para limitar la polución, el precio del rodio se ha disparado, al punto de que está considerado como el metal “más caro del mundo”.

Desde el 1 de enero al viernes, su precio pasó de 6,000 a 11,500 dólares la onza (poco menos de 30 gramos) el viernes, según el grupo químico Johnson Matthey. Esto lo hace ser siete veces más caro que el oro.

El rodio es un metal blanco plateado de la familia de los platinoides, “de aspecto parecido a la plata, muy duro y resistente a la corrosión”, explica John Plassard, especialista de Mirabaud.

“No existen minas de rodio”, ya que es un subproducto de extracción de platino o níquel. Considerado como un metal raro, el rodio no forma parte de la categoría de “tierras raras”, el conjunto de 17 metales que procede mayoritariamente de China (95%) y que son esenciales para una serie de productos tecnológicos.

El rodio forma parte de “los metales que participan en la transformación del sector del automóvil”, asegura Plassard.

Se utiliza sobre todo para la fabricación de catalizadores, ya que permite limitar la emisión de gases contaminantes, en particular el óxido de nitrógeno.

También se utiliza en la industria química y en la fabricación de joyas, como algunos collares o pulseras del joyero Swarovski.