El Tribunal electoral ya dio su fallo y en diciembre tendremos nuevo Presidente en México. De acuerdo con las estadísticas, Enrique Peña Nieto tuvo poco más de 38% de los votos de la elección del pasado 1 de julio. Aun con las suspicacias de la compra de votos y desvío de recursos en favor del ahora Presidente electo, el Tribunal calificó y validó los resultados.

La preocupación principal debería ahora enfocarse en la política económica que se espera del nuevo gobierno. Si bien históricamente los gobiernos del Partido Revolucionario Institucional han sido muy dados a cuidar y proteger los intereses de las grandes corporaciones, es de esperarse que eso no se modifique mucho durante el siguiente sexenio.

La reforma que se espera en la política industrial seguirá siendo un misterio, pues como diría un antiguo líder de ese partido: No hay mejor política industrial que la que no se hace , así que no esperemos la revolución tecnológica en este nuevo gobierno.

La Inversión Extranjera Directa volverá a crecer y las remesas volverán a aumentar por una razón simple: la inseguridad, aunque siga existiendo, no será un problema del que veremos, leeremos u oiremos en los medios y el desempleo seguirá su curso normal, mandando fuerza de trabajo al extranjero.

La estabilidad de precios de los últimos 10 años, que ha costado sangre, sudor y lágrimas al consumidor, es un blanco fácil de la política económica basada en el control de precios. El partido que nos gobernará es adicto a controlar los precios de los bienes y servicios, lo que provoca una distorsión en el consumo y genera mercados alternativos. En resumen, la inflación será alta en algún momento del sexenio.

La política fiscal obligará a incrementar los impuestos y no la base tributaria, como siempre se ha hecho. Si acaso el IVA aumentará un punto porcentual, creo que este nuevo gobierno eliminará el IETU de una vez por todas.

En materia educativa, los cambios deberían ser en función de un objetivo a largo plazo. Ése es precisamente el problema de invertir en la educación, que sus resultados se dan cuando han pasado muchos años y ya cambiaron los escenarios políticos. Además, nadie quiere un problema con las inamovibles dirigencias sindicales educativas. ¿Para qué?

Estimado lector, no espere demasiado en materia económica en los próximos seis años. Todo lo que va a suceder ya lo hemos experimentado en algún momento de la historia de nuestro país y hemos sobrevivido. Keynes nos enseñó que hay ciclos económicos y en México estamos por comenzar uno nuevo.

*El Dr. Eduardo Carbajal es el director del Tecnológico de Monterrey sede Perú. Correo electrónico: [email protected]