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La BMV ante el reto de siempre: crecer y ser incluyente en México
El avance tecnológico es una oportunidad de llegar a un mayor número de posibles inversionistas y de acercar las empresas a este centro de financiamiento.

BOLSA MEXICANA DE VALORES . FOTO :HUGO SALAZAR / EL ECONOMISTA .
Todo comenzó hace 125 años en el interior de una panadería en el centro histórico de la Ciudad de México, donde se reunían los primeros “corredores de bolsa” para intercambiar títulos. Era la época del Porfiriato.
La Revolución mexicana afectó las operaciones del incipiente mercado bursátil nacional.
La Bolsa mexicana ha soportado recurrentes crisis financieras y hasta un crack bursátil que la debilitó en 1987 y que, como dice Manuel Somoza, en esa época presidente de la Bolsa Mexicana de Valores, no hemos podido superar. Hoy a 32 años de distancia, la BMV ha vuelto a ser protagonista en el desarrollo económico del país.
El mercado de capitales, incipiente, con grandes dificultades para crecer, no ha sido un impedimento para que lleguen nuevos productos y más sofisticados para los aún pocos inversionistas institucionales que operan en la plaza bursátil nacional.
Los principales inversionistas en el mercado bursátil son las administradoras de fondos para el retiro (afores), banca privada y grandes fondos internacionales.
Dichos inversionistas están siempre atentos a las oportunidades que ofrecen los Certificados de Capital de Desarrollo (CKD), los Certificados de Proyectos de Inversión (Cerpis), los Fideicomisos de Inversión en Bienes Raíces (fibras) y los Fibra E, sin dejar fuera al mercado internacional que se desarrolla a través del Sistema Internacional de Cotizaciones: el SIC.
Falta promoción
La Bolsa tiene mucho que celebrar y también mucho que analizar. El principal reto del actual director general y de los expresidentes del mercado es el mismo: crecer el número de empresa listadas y de personas que invierten en el mercado mexicano.
Como dice José Oriol Bosch, actual director general de la BMV, los inversionistas no han crecido, ya que las casas de Bolsa continúan con el mismo número de cuentas de intermediación bursátil que tenían hace años.
Por eso es importante enviar un mensaje al público mexicano. Luis Téllez Kuenzler dice que “la Bolsa es un lugar de ahorro e inversión y que todos los ahorradores del sector formal participan en la BMV y que no es un mercado elitista, es para todo el mundo”.
Se terminan los gritos
El 8 de enero de 1999, en el icónico Salón de Remates de la avenida Paseo de la Reforma 255, en la Ciudad de México, se realizó la última operación a “viva voz” en la Bolsa Mexicana de Valores.
Con ello se abría paso a nueva etapa para el desarrollo de un mercado bursátil automatizado y dejando atrás las sesiones con el típico bullicio de una plaza, pero en ésta se negociaban las acciones de decenas de empresas mexicanas, buscando siempre los mejores precios.
Todavía las transacciones se ejecutaban valiéndose de sistemas manuales en papel, también llamados “muñecos”, en donde se anotaban las posturas de compraventa para después entrar a los corros que era la zona en donde se capturaban los hechos del día.
Fue entonces a partir de ese enero cuando inició la automatización en las operaciones del mercado de valores mexicano.
Hoy, la BMV se vale totalmente de un sistema electrónico de negociación, facilitando las operaciones y reduciendo considerablemente el tiempo de respuesta.
BMV-SENTRA Capitales o el Sistema Electrónico de Negociación, Transacción, Registro y Asignación fue el primer sistema de negociación electrónico de la Bolsa Mexicana de Valores que se lanzó en agosto de 1996.
Ya para el 2012, el Motor de Negociación Transaccional (MoNeT) llegó a remplazar al BMV-SENTRA Capitales, un sistema desarrollado en México, que es hasta 300 veces más rápido que BMV-SENTRA en la ejecución de las transacciones del mercado.
Guillermo Prieto Treviño recuerda que el mercado se institucionalizó, que pasó de ser de “viva voz” a automatizado, incorporar el mercado de deuda de manera electrónica, los brókeres interbancarios, desarrollo del mercado de derivados, índices, futuros de los índices, de las cámaras de compensación para mitigar riesgos sistémicos y la internacionalización de la Bolsa mexicana.
Retos
Hoy se tienen bonos verdes, sociales, instrumentos con responsabilidad ecológica que exigen cada vez más los inversionistas, en breve se verán fibras verdes o un desarrollo de los fideicomisos que apoyen el desarrollo de la infraestructura del país.
Otro de los retos es la competencia, la llegada de una nueva plaza bursátil.
La Bolsa Institucional de Valores ayudó a que las comisiones y cuotas bajaran en la BMV; sin embargo, el mercado sigue siendo el mismo, tomaron una parte del pastel que ya existe.
José Oriol Bosch, encargado del destino de la BMV, dice que además de atraer a nuevos inversionistas, otro de los retos importantes es el de las nuevas tecnologías, apps que permitirán acceder a la compra de títulos sustituyendo a los intermediarios bursátiles, una mayor educación financiera que permita que lleguen más personas al mercado.
Las bases, no obstante, están dadas, el supermercado financiero, como lo bautizó en su tiempo Guillermo Prieto Treviño, está abierto, con una gran variedad de productos, en espera de que el público inversionista, ya sea nacional e internacional, le ayude a crecer y democratizarlo.