La creciente popularidad de los tokens no fungibles (NFT, por su sigla en inglés) como una forma de invertir en activos digitales ha llevado el blockchain al terreno de los videojuegos. Algunos artículos de colección, terrenos virtuales y avatares pueden ser intercambiados por criptomonedas y éstas a su vez por dinero fiat.

Esta actividad se ha extendido por el mundo, sobre todo en lugares en los que el desempleo y la falta de desarrollo económico son pesados lastres para los hogares. Pero también, se ha comenzado a presentar un fenómeno particular, pues inversionistas encontraron la manera de sacarles provecho y ayudar a otros a entrar.

Los inversionistas del play to earn (juega para ganar) se unen en gremios, comunidades de jugadores que participan juntos dentro de uno o varios juegos y colaboran para multiplicar sus beneficios. Al formar un gremio, dos o más jugadores crean una unidad con un mayor poder adquisitivo y capacidad para participar.

Gabby Dizon, amante de los videojuegos, es el fundador del gremio Yield Guild Games, que coordina a jugadores de diversos países para ganar criptomonedas en el play to earn. YGG invierte en activos digitales como terrenos virtuales y los pone a disposición de su comunidad para poder prestarlos o arrendarlos.

Considera a su comunidad descentralizada, porque tienen a jugadores de todo el mundo. Sin embargo, coincide en que el “jugar para ganar” es particularmente popular entre los jugadores de economías emergentes, “donde las oportunidades laborales y la ayuda del gobierno ante la Covid-19 ha sido limitada”.

“En esos lugares, los juegos de NFT están cambiando vidas realmente para mejorar, y brindan un verdadero empoderamiento económico al permitir que las personas tomen el control de su potencial financiero”, explicó el emprendedor cuyo gremio participa en Axie Infinity, juego con 500,000 usuarios diarios.

Sin embargo, los brazos del gremio YGG no se concentran en un solo juego, puesto que tiene asociaciones e inversiones en otros 10 juegos play to earn que le generan ganancias entre ellos League of Kingdoms (un juego de mundo abierto), F1 Delta Time (un juego oficial de la Fórmula Uno) y The Sandbox.

Mexicanos, con poca participación

De acuerdo con Dizon, la popularidad de los juegos de la economía digital ha crecido en diversos países y hoy se puede encontrar a usuarios de todas las edades, incluso de más de 75 años. No obstante, en cuanto a países, esta actividad de inversión aún está concentrada en sólo unos cuantos emergentes como Filipinas.

En México la participación es pequeña, explicó el inversionista, ya que sólo alrededor de 300 personas se cuentan dentro de su comunidad. No obstante, considera que la tendencia es de crecimiento y que México comparte algunas de las características observadas en los países que más actividad tienen en la comunidad.

“El movimiento play to earn se hizo popular en medio de la cuarentena, especialmente en los países en los que muchas comunidades perdieron su capacidad para obtener ingresos y no tuvieron ayuda económica. Esperamos ver un crecimiento similar en América Latina debido a las similitudes socioeconómicas”, dijo.

Para impulsar una economía virtual más grande, gremios como YGG se centran en acelerar el fenómeno de jugar para ganar para permitir que los jugadores de todo el mundo generen ingresos al operar, vender y alquilar NFTs en el juego. Dizzon espera incorporar jugadores con participaciones generadoras de rendimiento.

¿Cómo se monetiza un NFT?

Tradicionalmente, a los jugadores de videojuegos se les ha prohibido vender o intercambiar sus activos virtuales, sin importar si los compraron o ganaron, pero en los juegos NFT, esos activos son propiedad exclusiva de los jugadores y no de desarrolladores. La característica hace posible su venta constante entre usuarios.

Esos NFT pueden ser personajes, parcelas de tierra virtual, armas y otros que se pueden usar dentro de los juegos basados en blockchain. Estas recompensas se pueden usar en el juego o, alternativamente, intercambiarlas fuera del mismo por criptomonedas a través de una plataforma especializada como Uniswap.

“Los jugadores compran, venden e intercambian activos digitales entre ellos. El editor del juego no tiene nada que ver con esto más que garantizar un mercado descentralizado para facilitar el comercio entre pares, entre jugadores. Es una economía cuya comunidad aporta, construye y mantiene el valor del ecosistema”, dijo.

jose.rivera@eleconomista.mx