El Índice de petróleo S&P GSCI, un referente en el mercado del crudo como materia prima, tiene un avance de 31.21% en mayo, a casi un mes de distancia de que el barril del energético estadounidense, el WTI, cayera a cotizaciones negativas por primera vez en su historia.

El índice, que no tiene un límite en el número de contratos considerados, refleja los movimientos en el mercado internacional de los contratos a futuros de las diferentes mezclas de petróleo disponibles. Entre el 30 de abril y el 18 de mayo, el índice se incrementó de 346.92 puntos a 455.18 enteros.

Según un reporte de Banco Base, los datos muestran que la demanda ha aumentado ante la reapertura de China, donde se originó el brote, sin embargo, todavía hay incertidumbre respecto al futuro del mercado petrolero.

“La IEA aumentó sus estimaciones mundiales (de la demanda de crudo) para el segundo trimestre en 3.2 millones de barriles diarios (mbd), a 79.3 mbd, aunque destacó que el consumo se encuentra 20% por debajo del observado en el mismo periodo del 2019 (…) No obstante, el mercado petrolero sigue enfrentando un contexto difícil, pues el coronavirus aún está afectando los vuelos, así como los viajes por carretera.  De acuerdo con el Director Ejecutivo de la IEA, Fatih Birol, el panorama para la industria petrolera sigue siendo negativo y aunque la mayor parte de la destrucción en la demanda ya pasó, aún existe incertidumbre”, dijo recientemente Gabriela Siller, directora de análisis de Banco Base.

El pasado 20 de abril el precio del crudo estadounidense se desplomó a terreno positivo en -55 dólares por barril, afectado por el hundimiento de la demanda, así como por la escasez en espacio de almacenamiento, lo que llevó a los operadores a buscar desesperadamente deshacerse de los contratos a mayo que vencían ese lunes.

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