En los últimos años, existe una tendencia en las universidades de todo el mundo de tener programas de emprendimiento. Como parte de esta estrategia, se hace necesario entonces que las universidades desarrollen incubadoras de empresas.

Las mejores universidades de negocios ahora tienen incubadoras de empresas que juegan un papel importante para la creación de nuevas e incipientes empresas. Algunas de éstas hacen un gran trabajo gestionando recursos para el inicio de estas empresas, donde apoyan a sus propios alumnos. Y algunas otras también apoyan a cualquier persona que acuda a solicitarlo.

La realidad de nuestros países es que el emprendimiento no está siquiera en las agendas de todas las universidades y menos, en las de los gobiernos. La creación de empresas viene a ser como una idea innovadora y difícil de llevar a cabo cuando no se conoce ni la metodología ni se tienen los recursos intelectuales para implementar incubadoras de empresas.

El problema es que en los países latinoamericanos existe una gran mortandad de empresas: cerca de 80% de las nuevas no llega a sobrevivir más allá de dos años. Para la economía de un país, que sus empresas mueran jóvenes no ayuda al crecimiento sostenido. Esto nos lleva a pensar que quizá el rol de las universidades debe cambiar y que éstas no sólo deberían dedicarse a incubar empresas.

Incubar una empresa, donde se asesora al emprendedor para realizar su plan de negocios y se establecen los mínimos financieros que debe cumplir para tener éxito, no es suficiente. Acompañar a la empresa desde su planteamiento en idea hasta que facture por primera vez, incluyendo un apoyo para la gestión de fuentes financieras, no debería ser el fin último.

Para ir un paso más adelante, debemos diferenciar entre empresa y negocio. El negocio no es la empresa, son las relaciones entre el cliente y el prestador del servicio o el vendedor del bien.

Si esa relación es de alto valor para el cliente, éste va a comprarle a ese vendedor por mucho tiempo y se generará la fidelidad que toda empresa necesita.

Si en las universidades cambiamos el paradigma de que incubar empresas es nuestra misión y lo cambiamos por el de incubar negocios, creo firmemente que el índice de mortandad de empresas nuevas se reduciría. Si se incuba una empresa se tendrá un negocio, pero si se incuba un negocio, se pueden tener muchas empresas. Los ejemplos más importantes de que un negocio hace generar muchas empresas son Apple y Disney.

La incubación de empresas se convierte en la base necesaria para que las universidades comiencen a enseñar en sus aulas la incubación de negocios, el nuevo paradigma del siglo XXI. ?

*El Dr. Eduardo Carbajal es el director de la Sede Perú, del Sistema Tecnológico de Monterrey. Correo electrónico: [email protected]