En los últimos años, la investigación cerebral ha sido aplicada a la economía, gracias a importantes avances tecnológicos y ahora también se aplica a las ciencias financieras, a continuación, un informe del Credit Suisse al respecto.

El informe del banco de inversión demuestra cómo las neurofinanzas nos permiten determinar qué dificultades tienen un origen biológico y, por lo tanto, son más difíciles de evitar. Este texto fue producido por Thorsten Hens y Anna Meier:

Hay muchos aspectos de la vida en el que cometemos errores. Aunque ya tengamos experiencia tropezamos una y otra vez. Particularmente en el mundo financiero, continuamente tomamos decisiones que los economistas consideran irracionales.

Jugamos la lotería aunque generalmente perdemos. Vamos a Las Vegas, jugamos a la ruleta y cuando perdemos decimos, sabía que debía haber apostado al rojo . Compramos ese hermoso abrigo que vimos en la tienda incluso si está fuera del presupuesto.

Sinceramente, nuestro cerebro no está diseñado para las decisiones financieras o para los complejos mercados financieros. Cuando el cerebro humano comenzó su desarrollo complejo, se crearon redes neuronales simples. A partir de ahí, continuó desarrollándose durante millones de años.

Nuestros antepasados pasaron la mayor parte de su tiempo luchando por sobrevivir: buscando comida, reproducirse y evitando a los enemigos naturales. No fue sino hasta el último milenio que también empezamos a usar y a desarrollar nuestro cerebro para decisiones financieras.

El cerebro humano

Una clara separación de ganancias y pérdidas, como supone la teoría de la perspectiva de Kahneman y Tversky, ganadora del Premio Nobel, es más natural.

La principal hipótesis de la teoría de la perspectiva es la aversión a la pérdida, lo que significa la observación de que las pérdidas nos hacen el doble de daño con respecto a la felicidad producida por las ganancias.

Cuando hablamos acerca de una dolorosa pérdida financiera, no estamos exagerando. Las pérdidas financieras son procesadas por partes del cerebro que son responsables de la red de dolor. Una de estas áreas es la amígdala. Los pacientes con amígdalas dañadas no tienen miedo a las pérdidas y con frecuencia toman altos riesgos financieros que no deberían.

Anomalías del mercado

¿Es el error individual relevante para el mercado? Las finanzas conductuales muestran que, cuando se trata de riesgo e incertidumbre, el comportamiento de los inversionistas se desvía mucho del escenario ideal del inversionista racional. Los inversionistas típicos son víctimas de una matriz de obstáculos psicológicos.

¿Son estos sesgos conductuales también pertinentes para los acontecimientos del mercado? ¿No es posible que los errores individuales se equilibren mutuamente al final? Si algunos inversionistas son demasiado optimistas y otros son demasiado pesimistas, el mercado puede encontrar su punto medio.

¿No es cierto que los inversionistas que cometen errores pierden dinero a arbitrajistas racionales, como los fondos de cobertura, lo que significa que continúan perdiendo relevancia en el mercado?

A pesar de estas preguntas aceptables, en la investigación de las finanzas del comportamiento sobre la actividad de mercado se ha encontrado una amplia gama de las ineficiencias del mercado, conocidas como las anomalías del mercado.

Parece, así, que los errores individuales de inversión se mueven en la misma dirección y también se producen más o menos al mismo tiempo. En última instancia, no está claro si los inversionistas irracionales están perdiendo dinero a arbitrajistas racionales.

Lo contrario puede ser cierto. Si el mercado de valores es demasiado barato desde un punto de vista fundamental, de forma que los inversionistas racionales puedan comprar, el pánico entre los inversionistas irracionales todavía puede conducir a mayores pérdidas de precio.

John Maynard Keynes, un famoso economista británico, resumió este problema hace casi cien años: los mercados pueden continuar siendo irracionales por más tiempo del que pueden permanecer solventes .

La gran esperanza de que los inversionistas racionales puedan rápidamente hacer un impacto en el mercado puede ser muy peligrosa. Por lo tanto, una buena gestión de activos debe considerar factores fundamentales junto con las finanzas conductuales.

Evidencia empírica

El hecho de que los mercados financieros sean eficientes no es una cuestión de fe. Es posible medir esto empíricamente. El punto de partida para una hipótesis de eficiencia del mercado es que cualquier información provechosa ha sido incorporada en las acciones en todo momento. De esta forma, los precios de las acciones deben ser estadísticamente independientes uno del otro, al igual que el sorteo repetido de una moneda. Sin embargo, esta independencia estadística no es aplicable a índices de acciones importantes como el S&P 500.

Si el S&P 500 aumenta en un mes, la probabilidad de que volverá a crecer otra vez en el próximo mes será de 63%; la rentabilidad promedio del mes siguiente será entonces 0.11 por ciento.

Si el índice S&P cae en un mes, la probabilidad de que caerá el mes que viene es de 48%; la rentabilidad promedio del mes siguiente es por tanto de 0.06% (Gerber, Hens, Vogt 2010).

Esta inercia mensual también se ve reflejada en la correlación positiva de los rendimientos mensuales del S&P de 28 por ciento. Esto significa que 28% de los retornos del mes próximo han sido definidos por el mes anterior.

En un mercado eficiente, esta cifra sería 0 por ciento. Debido al comportamiento adaptativo de los inversionistas, incluso en mercados de valores altamente líquidos, existen procesos de escalamiento que, en última instancia, se derrumban.

Contenido de la Red Iberoamericana de Prensa Económica

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