Junio será un mes de testeo en el tipo de cambio peso dólar, por representar el final del primer semestre de un año marcado por la pandemia global de coronavirus. La relación peso/dólar se desenvolverá en un contexto de reapertura de economías, que en algunos casos ha provocado una recuperación de las divisas emergentes.

La cotización se ha relajado por debajo de su máximo histórico, que alcanzó en el auge de la pandemia (con una presión exacerbada por el desplome de la demanda de petróleo y que devino en una caída histórica de sus precios). Una nueva ola de temor está en formación, con renovadas tensiones geopolíticas entre Estados Unidos y China, advierten analistas.

Los operadores de divisas se encuentran en la disyuntiva entre operar con base en expectativas de una pronta recuperación de la economía global o guiados por el temor a una nueva etapa para la guerra comercial entre las dos potencias económicas más grandes del mundo. ¿En qué dirección apunta el mercado? ¿Es sostenible la recuperación del peso?

Así opera el peso hoy

El peso comenzó 2020 con el tipo de cambio en 18.8860 unidades por dólar, con datos del Banco de México (Banxico) y cerró en un récord de 25.1350 pesos por dólar el lunes 23 de marzo. A ese punto acumulaba una caída de 6.24 unidades o 33.12 por ciento. Más de dos meses después, el viernes pasado el cruce cerró en 22.2240 unidades.

Frente a su peor registro en la historia, el tipo de cambio se ha recuperado en 2.91 unidades, equivalentes a 11.58%, mientras que, en la comparación anual, el cruce aún se encuentra 3.33 unidades o 17.67% del nivel con el que terminó 2019. El peso también sumo este viernes dos semanas de ganancias consecutivas.

Ángel Amancio, trader con experiencia institucional en Madrid y Nueva York, explicó que el peso se encuentra atrapado entre dos fuerzas contrarias. Por una parte, hay un empuje por el regreso de las actividades económicas y la recuperación de los precios del petróleo. Por el otro, los flujos del mercado y las tensiones entre Beijing y Washington.

“En las recientes dos semanas hemos visto mucha demanda en el peso. Llegó a acumular una racha positiva interesante y luego, con intermitencias, se acercó al nivel de 22 unidades. Este nivel se está comportando como un soporte técnico fuerte y da la impresión de que al peso se le acaba el gas y no tarda en dar una sorpresa al alza”, dijo.

Esperanza vs. precaución

A las presiones sobre el peso se suman factores que no han sido tomados en cuenta y que están relacionados con la complicada carga que pesa sobre la economía de México. La semana pasada, el Banco de México (Banxico) recortó sus expectativas para el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB), con tres escenarios, entre ellos una caída de 8.8 por ciento.

“Hubo dos noticias que la operativa del peso no tomó en cuenta en este periodo de avance: una fue la del recorte que hizo el Banxico a sus expectativas para el crecimiento de la economía local, la otra fue la advertencia que hizo Bank of America sobre la pérdida del grado de inversión a más tardar en 2022”, destacó Amancio.

De acuerdo con este experto, los factores que mueven al peso actualmente son principalmente los flujos del mercado y el miedo por las tensiones geopolíticas, pero “tarde o temprano” los daños en la economía mexicana, en la medida en que se muestren, terminarán impactando en la cotización. “Hoy es cuestión de flujos, pero voltearán hacia la economía”.

PIB y tasas del Banxico

Gracias a un repunte de la inflación, el peso escapó en mayo al efecto negativo que podría haber tenido en la cotización un nuevo recorte a las tasas de interés del Banxico. No obstante, algunos analistas prevén que, de manera inevitable, el costo del dinero en México continuará bajando en línea con las expectativas del mercado y la tendencia global.

Jorge Adrián Calderón, director de mercados de la consultoría Bull & Bear Fixed Income, explicó que, si bien un repunte de la inflación permitió al Banxico conservar las tasas de interés sin cambios, la etapa del ciclo económico y las presiones sobre México la obligarán a realizar más recortes a las tasas y esto tendrá un impacto sobre el peso.

“Al final la inflación sorprendió por arriba de los esperado. Es algo lógico si se analiza por la parte de las interrupciones en las líneas productivas. El dato de inflación no subyacente no compensó las alzas de la subyacente. La cifra dio un ligero respiro, pero no olvidemos que la presión no sólo fue por la pandemia. La crisis es previa”, explicó Calderón.

El experto dijo que los recortes del Banxico no han impactado en los mercados, pues para hacerlo debe sorprender sea fuera del calendario o con una disminución mayor a la esperada. “El Banco de México hizo lo primero sin lo segundo”. Por otra parte, “se necesita reactivar los fundamentales y vale la pena dejar que la inflación salga un poco del rango”.

No obstante, dijo que una menor recompensa para los inversionistas en deuda puede ocasionar que más capitales extranjeros abandonen la curva local, lo que al final podría generar presiones del dólar. “Hay presión de las calificadoras. El mercado descuenta una tasa objetivo de 4.50% y el diferencial con Estados Unidos ya perdió su atractivo”, dijo.

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kg