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Espita, Pueblo Mágico de Yucatán: apiturismo, hidromiel y gastronomía
A 50 kilómetros de Valladolid, Espita propone un viaje entre abejas, hidromiel, cocina y patrimonio, mientras impulsa proyectos gastronómicos y artesanales para prolongar la estancia en este Pueblo Mágico.

Casona Los Cedros combina arquitectura, jardines y cocina, y convierte la estancia en una experiencia ligada a Espita.
Espita, en el oriente de Yucatán, es uno de esos destinos que se entienden mejor cuando el viaje deja de ser una escala. A unos 50 kilómetros de Valladolid y a poco más de dos horas en automóvil desde Mérida, este municipio es Pueblo Mágico desde el 26 de junio de 2023 y hoy busca convertir esa distinción en experiencias que conecten hospedaje, cocina, apicultura, naturaleza y artesanías.
La sorpresa aparece pronto: Espita cuenta con más de 300 apicultores registrados, de acuerdo con Didier Moo Contreras, director de Turismo municipal. Esa actividad productiva se ha convertido también en una forma de conocer el territorio. "El apiturismo permite ingresar a un apiario con equipo de protección, observar la organización de una colmena, identificar a la abeja reina y entender cómo se alimentan las abejas y se extrae la miel".
¿Qué se vive entre abejas e hidromiel?
La experiencia no termina en la colmena. Productores locales transforman la miel en hidromieles artesanales elaboradas con jamaica, mango, tamarindo, mamoncillo o balché. Durante una cata, el visitante puede comparar aromas, dulzor y matices de cada preparación mientras conoce un proceso que, en algunos casos, requiere alrededor de 90 días de fermentación.

Productor local que ofrece hidromiel y miel en Espita, Pueblo Mágico de Yucatán.
Eustachio Pech, productor apícola de Espita, explicó durante la visita que trabaja con diferentes mieles según el perfil de cada bebida. La actividad abre además una ventana hacia otros productos derivados de la apicultura, desde velas hasta jabones y cremas, y ayuda a entender por qué las abejas forman parte de la economía y del conocimiento comunitario de la región.
¿Dónde dormir y comer en Espita?
Quedarse una noche cambia la experiencia. Casona Los Cedros, hotel boutique ubicado en Espita, integra habitaciones, piscina, terraza y jardines tropicales con una arquitectura contemporánea que respeta materiales locales. Su restaurante, Casona, está encabezado por el chef Jorge Ildefonso y trabaja con productos de temporada procedentes de productores locales y del propio huerto del hotel.

El restaurante Casona lleva a la mesa sabores de Yucatán con ingredientes regionales, productos de temporada y una mirada contemporánea.
La mesa ofrece otra lectura del oriente yucateco. El restaurante incorpora ingredientes de distintas zonas de la región: ahumados asociados con Temozón, quesos y lácteos de Sucilá, pesca de San Felipe y productos vinculados con Tizimín y Espita. La intención es que el menú dialogue con el territorio y con recetas compartidas por habitantes de la zona.
En el pueblo sobreviven preparaciones como Xupik, Kots’ob, pollo en adobo y mondongo a la Cornelia. El Xupik, también identificado como xpak’ ik, es un adobo de pollo en chile; mientras que el Kots’ob es un tamal de masa con pepita, ibes y otros ingredientes, envuelto en hoja de xmakulán. Son recetas que mantienen viva una parte de la cocina local.
¿Qué viene para el Pueblo Mágico?
El siguiente paso está en hacer más visible esa oferta. La Dirección de Turismo trabaja en el proyecto de un corredor gastronómico y en un espacio para artesanos, iniciativas que buscan integrar a cocineras, productores y creadores locales al recorrido del visitante. La entrevista no precisa todavía inversión, ubicación definitiva ni fecha de apertura, por lo que ambos proyectos continúan en desarrollo.

El letrero de Espita recibe a los viajeros en uno de los Pueblos Mágicos con mayor identidad del oriente yucateco.
A la gastronomía y la apicultura se suman grutas, cenotes y recorridos de naturaleza. Moo Contreras menciona una experiencia donde un biólogo acompaña al visitante entre árboles nativos hasta una gruta con un cuerpo de agua habitado por peces ciegos adaptados a la oscuridad. Otra propuesta combina cenote, baño de barro, paseo a caballo y visita a una hacienda.
El centro histórico completa el recorrido con la Casa de la Cultura, el Palacio Municipal, el mercado y la iglesia alrededor del parque principal. Esa concentración de atractivos permite caminar el corazón de Espita antes de enlazarlo con experiencias fuera de la cabecera.
Espita tiene así una ventaja para quien busca viajar sin acumular paradas: las experiencias pueden hilarse. Dormir en una casona, desayunar con productos locales, visitar un apiario, catar hidromiel, recorrer el centro histórico y probar recetas tradicionales convierte al Pueblo Mágico en una estancia y no sólo en una fotografía de paso.
Cinco actividades en Espita
- Conocer la herbolaria tradicional: Visitar espacios dedicados a plantas medicinales y saberes mayas, donde se explican usos tradicionales de especies cultivadas en milpas y jardines locales.
- Tomar un temazcal y masaje: En Jardines de Xel, a unos minutos de Espita, se ofrecen experiencias de temazcal, masajes y alimentación elaborada con productos provenientes de la milpa.
- Participar en un taller de cocina de humo: Herencia de Melchor desarrolla talleres culinarios vinculados con técnicas tradicionales y trabaja junto con mayoras que preservan conocimientos de la cocina regional.
- Subir a la torre de la iglesia: Algunos recorridos guiados por el centro histórico permiten conocer la historia de sus edificios y subir hasta la torre para observar la campana y el entorno urbano.
- Descubrir una antigua casona con túneles: El recorrido arquitectónico puede concluir en una casona histórica que conserva diferentes espacios y túneles, una forma distinta de acercarse al pasado de Espita.



