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¿Cuánto cuesta casarse? Claves y estrategias para una boda de ensueño y financieramente saludable
El costo de una boda sencilla para 100 personas puede ser de hasta 380,000 pesos, estiman especialistas; sin embargo, el gasto final de casarse dependerá de los gustos, preferencias y, por supuesto, del presupuesto de la pareja

El costo promedio por invitado va de entre 1,800 a 2,200 pesos.
Para muchas parejas, casarse es uno de los grandes momentos de su vida y merece celebrarse en grande: con invitados, pastel, música y luces. Sin embargo, detrás de la celebración hay una planificación financiera que requiere numerosos recursos y, sobre todo, tiempo.
De acuerdo con Cronoshare, plataforma de servicios locales, el costo promedio de una boda para 100 invitados en México oscila entre 180,000 y 350,000 pesos; sin embargo, Adrián Pedraza Bello, director de Bodas ABC, eleva la cifra hasta 380,000 pesos, considerando que sea un evento sencillo en la Ciudad de México.
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Por boda básica o sencilla, el especialista se refiere a un evento local, realizado en alguno de los jardines o espacios utilizados para este tipo de celebraciones, con alrededor de 100 invitados y los elementos esenciales: lugar, banquete, música, decoración sencilla, fotografía y video, además de honorarios del wedding planner.
Según datos propios de Bodas ABC, bajo este supuesto, el costo promedio por invitado va de entre 1,800 a 2,200 pesos, lo que representa entre 180,000 y 220,000 pesos para la organización. Al sumar la vestimenta, maquillaje, accesorios y otros gastos personales de los novios, el presupuesto puede acercarse a los 380,000 pesos.
El arreglo personal de una pareja para su boda puede representar un gasto de entre 30,000 y 90,000 pesos en entidades como CDMX y Morelos, dependiendo mucho del estilo y nivel de personalización. Éstos son algunos de los desembolsos a realizar:
- Vestido de novia: 15,000 a 50,000 pesos.
- Maquillaje y peinado: 3,000 a 8,000 pesos.
- Zapatos, velo, tocado y accesorios: 3,000 a 10,000 pesos.
- Ramo de novia: 1,500 a 4,500 pesos.
- Traje del novio: 5,000 a 15,000 pesos.
- Zapatos y accesorios del novio: 2,500 a 6,000 pesos.
En un segmento premium o de lujo, este gasto puede superar fácilmente 100,000 pesos, principalmente por el vestido, accesorios y servicios de imagen, comenta Pedraza Bello.
En ese sentido, casarse se vuelve uno de los gastos más importantes de una pareja que busca formalizar una vida en común.
El presupuesto empieza por prioridades
Para el especialista, quien cuenta con 20 años de experiencia como wedding planner y productor de experiencias, la pareja debe empezar por definir qué elementos son indispensables para su evento y cuánto está dispuesta a destinar a cada uno. De acuerdo con el especialista, hay cinco puntos clave para determinar el evento:
- Lugar
- Banquete
- Música e iluminación
- Decoración
- Fotografía y video
A partir de estos elementos, el presupuesto puede ajustarse según las prioridades. La pareja puede elegir, por ejemplo, un menú de comida más sencillo para invertir más en el entretenimiento o decidir que el lugar y la fotografía son rubros en los que vale la pena gastar más.
La clave está en no tratar todos los rubros como si tuvieran la misma importancia. Este mismo criterio puede aplicarse en los gastos asociados a la preparación de los novios.
Si la novia decide destinar 60,000 pesos en su vestido, el gasto puede incorporarse al presupuesto, pero debe asumirse como una decisión que reducirá los recursos disponibles para los demás rubros.
¿Cómo hacer que alcance para la boda deseada?
Una de las preocupaciones que enfrentan las parejas es precisamente determinar cuánto les costará casarse y si tienen la solvencia económica para llevar a cabo la boda. Para esto, es vital revisar los ingresos, gastos y capacidad de ahorro de los novios para determinar qué tan viable es alcanzar el presupuesto deseado.
Adrián Pedraza explica que, cuando las expectativas de gasto de una pareja superan sus recursos disponibles, lo primero es encontrar la oportunidad de hacer ajustes o ver la manera de encontrar condiciones más favorables.
El objetivo no es necesariamente reducir la boda a toda costa, sino adecuar las expectativas a la capacidad financiera de la pareja.
Ahorro antes que un crédito
Una de las recomendaciones centrales es evitar que la celebración se convierta en una deuda que acompañe a la pareja por mucho tiempo después de la boda.
“Antes de tomar un crédito para financiarla, recomiendo intentar primero mediante el ahorro”, dice el también socio director de Pharelli Agencia de Eventos.
En su opinión, realizar el evento con recursos propios permite disfrutarlo más que financiarlo con un crédito que genere preocupación antes y después de la boda. Por eso, cuando la pareja analice su situación financiera, deberá elaborar un plan de ahorro que le permita reunir todos los recursos posibles.
Banco Nu recomienda mantener este ahorro por separado y acordar cuánto puede aportar cada integrante de la pareja hasta alcanzar la meta.
No es indispensable contar con todo el dinero de la boda desde el primer día. Algunos proveedores permiten apartar sus servicios y pagarlos en mensualidades.
El tiempo hace la diferencia
Para Pedraza Bello, lo ideal es comenzar con la planeación con al menos un año antes del evento. Este periodo no solo permite organizar los distintos aspectos de la celebración, sino que también da tiempo para ahorrar y distribuir los pagos a lo largo de varios meses.
Mientras sea menor el tiempo disponible, será más limitada la posibilidad de ajustar el presupuesto. “Los servicios que se requieren con urgencia pueden encarecerse porque los proveedores tienen que ajustar sus tiempos de respuesta”.
Por ello, planear con anticipación también es una decisión financiera que reduce la presión tanto en el ámbito personal como en el bolsillo.
En ese sentido, un wedding planner también puede ser una forma de cuidar el presupuesto. Aunque representa un gasto adicional, contar con un profesional certificado puede crear el plan de trabajo para que la organización sea exitosa.
Ya que su función no se limita a elaborar una lista de gastos, sino en ayudar a distribuir el dinero entre los diferentes rubros, negociar con proveedores y detectar conceptos que una pareja que organiza su boda podría pasar por alto.
La recomendación es que en la contratación del wedding planner se formalice mediante contrato y factura. Todo acuerdo exclusivamente verbal es motivo de desconfianza. Otro punto es que el profesional presente un plan de trabajo y una calendarización.
"Si alguien dice 'vamos viendo conforme avance el tiempo', eso es una alerta roja", advierte el profesional.
La empatía y la escucha también es importante, ya que el evento involucra un valor sentimental después de todo.
Matrimonios en México
En 2024 se registraron 486, 645 matrimonios en México, lo que significa a una tasa nacional de 5.4 uniones por cada 1,000 habitantes de 18 años y más, según la Estadística de Matrimonios (EMAT) publicada el año pasado por el Inegi.
La edad promedio al momento de casarse es de 32.1 años para las mujeres y de 35 años en el caso de los hombres. En parejas del mismo sexo, el promedio es de 37.1 años para hombres y 34.7 años para mujeres.
En cuanto a situación laboral, 94.6% de los hombres declaró tener trabajo al momento de casarse ante el Registro Civil, mientras que las mujeres el porcentaje se reduce a 57.7 por cierto.
Para ambos sexos, la mayoría se desempeña como empleados, 69.2% de los hombres y 77.0% de las mujeres, lo que posibilita que ambas partes ahorraran para su celebración, en caso de tenerla.




