Washington/Caracas. Estados Unidos desplegó un buque de guerra en el Caribe, frente a las costas de Venezuela, en respuesta a un “excesivo reclamo marítimo” de Caracas por otro ejercicio marítimo de la armada estadounidense hace tres semanas, que las autoridades venezolanas calificaron como una “provocación”.

“Hoy el destructor ‘USS Pinckney’, un barco lanzamisiles de clase Arleigh Burke desafió el excesivo reclamo marítimo de Venezuela en aguas internacionales durante un exitoso ejercicio de navegación en el Mar Caribe”, informó el Comando Sur de Estados Unidos.

El 23 de junio, Estados Unidos lanzó una operación similar con el buque de guerra “Nitze (DDG 94)”, un ejercicio que Caracas tildó de “provocación” informando que la nave se acercó a 30 millas de la costa.

Estados Unidos sostiene que la marina operó en aguas internacionales, fuera de las 12 millas náuticas que son jurisdicción venezolana.

El Comando Sur detalló en un comunicado que el ‘USS Pinckney’ junto con otros buques de la Armada operan en esta zona del Caribe en el marco de sus operaciones antinarcóticos.

“Vamos a continuar ejerciendo nuestro legítimo derecho a navegar libremente por aguas internacionales sin someternos a reclamos ilegales”, indicó el almirante Craig Faller, que preside el Comando Sur.

Estados Unidos no reconoce el segundo mandato de Nicolás Maduro y considera como presidente interino de Venezuela al líder del Parlamento, Juan Guaidó.

Covid-19 no da tregua

Los casos de Covid-19 en Venezuela se han multiplicado en las últimas semanas, disparando las alarmas de médicos y opositores que dicen que el gobierno del presidente Nicolás Maduro perdió el tiempo y no dotó a los hospitales de la infraestructura necesaria para combatir la enfermedad.

Un endurecimiento del confinamiento en Caracas y el vecino estado de Miranda entró en vigencia este miércoles ante el avance de la pandemia.

La “radicalización” de la cuarentena que el martes ordenó el presidente socialista Nicolás Maduro obliga al cierre de negocios salvo supermercados, farmacias y otros comercios considerados “esenciales”.

“Los números, de verdad, nos prenden una alarma en Caracas y Miranda”, dijo Maduro el martes al anunciar la decisión.

Según las cifras oficiales, cuestionadas por la oposición y organizaciones como Human Rights Watch por considerarlas “poco creíbles”, el país de 30 millones de habitantes registra por la pandemia 10,010 contagios y 96 muertes. De los casos confirmados, 1,079 corresponden al Distrito Capital, y 889 a Miranda.

Un esquema de confinamiento que Maduro llama “7+7” está vigente desde junio, que alterna siete días de “cuarentena radical” con siete de “flexibilización” que permiten actividades de sectores económicos distintos a alimentación, salud o seguridad.

Venezuela entró en un espiral de nuevos contagios hace un mes, sufriendo un alza de al menos 33% de los casos cada siete días, afirmó Julio Castro, infectólogo y miembro del equipo médico asesor del opositor, Juan Guaidó.

El gobierno de Maduro atribuye el auge de los contagios a venezolanos que regresan “infectados” desde países vecinos. También lo achaca al “virus colombiano”, una cepa que dice que es más agresiva y que ataca regiones en la zona limítrofe con Colombia.