Toronto. El primer ministro canadiense, Justin Trudeau, inició su campaña electoral con la esperanza de obtener la reelección bajo un entorno político que cuestiona su comportamiento ético.

Trudeau, de 47 años, solicitó a la gobernadora general, Julie Payette, representante de la reina Isabel II en Canadá, que disuelva el Parlamento, un momento con el que da inicio de manera formal la campaña electoral.

Los liberales de Trudeau volverán a competir cara a cara con el Partido Conservador, de Andrew Scheer, por el mayor número de escaños en el Parlamento.

Entre los temas principales de la agenda electoral, sobresalen la atención médica, el cambio climático y la ética. Trudeau indicó que su gobierno “ha pasado los últimos cuatro años mejorando las cosas” y tiene “el historial para demostrarlo”.

“Todos tenemos que tomar una decisión: seguir avanzando y construir sobre el progreso que hemos logrado o volver a la política de los años de Harper”, dijo. “A los conservadores les gusta decir que trabajan para la gente más desfavorecida, pero luego reducen los impuestos para los ricos y recortan los servicios para todos los demás”.

En cuatro años el gobierno de Trudeau legalizó el cannabis recreativa y la muerte médicamente asistida, impuso un precio nacional al carbono y amplió los beneficios parentales.

La tasa de desempleo de Canadá este año alcanzó su mínimo nivel en los últimos 40 años; el crecimiento del PIB en el último trimestre fue de 3.7% mejor de lo esperado.

Historial en claroscuros

En febrero, surgieron acusaciones en contra de Trudeau y altos funcionarios del gobierno de que habían presionado inapropiadamente a Jody Wilson-Raybould, fiscal general del país, para llegar a un acuerdo extrajudicial con SNC-Lavalin, una empresa de ingeniería en la provincia natal de Trudeau, Quebec, acusada de soborno y corrupción; estas acusaciones desencadenaron una tormenta política y originaron varias renuncias de alto perfil del gobierno.

Hasta el momento Trudeau no se ha disculpado. Ha dicho que estaba tratando de proteger los trabajos canadienses pero una condena conduciría a una prohibición de una década en los contratos federales para SNC-Lavalin.