La interesante serie The Looming Tower, basada en el libro homónimo de Lawrence Wright que ganó un Pulitzer en el 2007, retrata una América que ya no existe. Desde el Windows 98 y los gigantescos teléfonos celulares, entre otros guiños de la época.

La serie de Hulu que se estrenó este 9 de marzo, relata la rivalidad que existía a finales de los años 90 entre el FBI y la CIA, lo que dificultó la detección de amenazas terroristas como la que representó en su momento Al Qaeda y su líder, Osama bin Laden.

Varios momentos de esta serie de 10 capítulos son emotivos, uno de ellos es cuando la estrella de The Looming Tower —Jeff Daniels, quien encarna a John O’Neill, jefe de la división antiterrorista del FBI en Nueva York— camina frente a las torres gemelas todavía en pie. Ver esa escena genera algo más que nostalgia.

Como serie de televisión, The Looming Tower es deliberadamente menos tensa si se compara con series como Homeland, que en cada capítulo lleva al espectador a un final explosivo. Por el contrario, al final de cada capítulo de The Looming Tower no existe la suficiente adrenalina como ocurre en Homeland, donde los televidentes desean ver de manera inmediata el siguiente capítulo; quizá se trate de un plus para quienes gustan de programas de televisión en donde las agencias de inteligencia demuestran que la política es lo más seria posible sin tener que tratarse de un documental. ¿Has estado viendo la última temporada de Homeland?, lo entenderías.

The Looming Tower, cuyos productores ejecutivos incluyen al documentalista Alex Gibney (Going Clear, Enron: The Smartest Guys in the Room) y Dan Futterman, nominado al Oscar por Capote, abordan el asunto de las rivalidades entre las oficinas de inteligencia de una manera metódica.

Daniels interpreta a John O’Neill, cuyo equipo del FBI persigue a los malos en el campo, en respuesta a varios ataques, como el bombardeo de 1998 a las embajadas de Estados Unidos en Kenia y Tanzania, donde murieron 224 personas, el primer gran golpe de Al Qaeda,  un tema que ocupa gran parte de los tres primeros episodios de la serie.

Como en la vida real

El némesis de O’Neill es un analista de la CIA llamado Martin Schmidt (Peter Sarsgaard), que apoya los bombardeos preventivos contra supuestos escondites de Al Qaeda, basándose en la inteligencia que él y su personal exclusivamente femenino recolectan y descifran en Langley. El desdén entre O’Neill y Schmidt se retrata sin rodeos y es arbitrado por funcionarios ambivalentes de la era Clinton, algunos interpretados por Alec Baldwin como director de la CIA, George Tenet y Michael Stuhlbarg, entre otros.

Schmidt, que cree que la agencia sola está en capacidad de detener a la red terrorista y oculta información de inteligencia al FBI, ve la lucha contra Bin Laden y su red como una guerra, mientras que O’Neill lo ve como una cuestión de llevar a los criminales ante la justicia. Cuando la CIA rastrea una señal telefónica de lo que creen proviene de un bastión remoto de Al Qaeda, Schmidt quiere bombardear de inmediato: las víctimas civiles serían condenadas. (“El presidente seguramente tendrá que regresar de Vineyard”, suspira un oficial.)

En otra escena, cuando el equipo de O’Neill busca otras pistas terroristas sospechosas en África, Schmidt responde: “Acabaré con un montón de basura bajo custodia, mientras que el liderazgo de Al Qaeda está caminando felizmente”.

The Looming Tower, sin embargo, no se trata sólo de eventos retrospectivos. Se trata de una nación y una comunidad de inteligencia que espera, de forma casi fatalista, ser golpeada, mientras en 1998 el Congreso y la opinión pública estadounidense se centraban en el escándalo de la relación extramatrimonial del presidente Bill Clinton con su entonces becaria de 22 años Monica Lewinsky.

Daniels, que viene de un éxito memorable con Netflix y la serie Godless, se siente como en casa en el papel de O’Neill, un protagonista antipático que engaña a su esposa con varias amigas y está de mal genio con sus subordinados y sus superiores.

Al haber visto sólo los tres primeros capítulos para realizar esta reseña, es imposible decir si The Looming Tower mantiene su ritmo y tenor hasta el final.

Tahar Rahim (A Prophet) interpreta de una manera inteligente al agente del FBI Ali Soufan, estadounidense de origen libanés y musulmán que pertenecía al escuadrón de O’Neill. A medida que la fe de Soufan se hace más fuerte, se horroriza por otros musulmanes que son cómplices o indiferentes frente a planes terroristas.

Además de ser una historia sobre la falta de cooperación entre la CIA y el FBI durante la persecución de Al Qaeda en los años previos al ataque del 11-S, The Looming Tower ha adquirido, en esta adaptación, el leve escalofrío de la historia olvidada. Han pasado suficientes años para que los hechos se hayan vuelto un poco más fungibles, pero el significado es lo que queda. El John O’Neill de la vida real, por ejemplo, murió un mes después de su salida forzada de la agencia en agosto del 2001. Fue una de las más de 3,000 víctimas mortales del ataque a las Torres Gemelas, donde acababa de empezar a trabajar como jefe de seguridad.

Cuando algo así le ocurre a un personaje en un programa como Homeland, nos burlamos de la inverosimilitud o admiramos la simetría de la narración: la ironía, la tragedia. Aquí, un espectador podría tener una reacción diferente. Hay que verla.