El gobierno de Donald Trump no logra salir del laberinto ruso en el que posiblemente las agencias de Inteligencia de Estados Unidos lo mantienen atrapado.

Después de que el Washington Post revelara que el secretario de Justicia, Jeff Sessions, tuvo dos conversaciones con el embajador ruso en Estados Unidos durante la campaña presidencial en el 2016, el funcionario reveló por la tarde que sí se reunió pero que las pláticas no tuvieron que ver con las campañas presidenciales. Sessions prometió que no interferirá en las investigaciones de su caso aunque dijo, no debe ser interpretada como la confirmación de la existencia de cualquier investigación .

Una de las dos reuniones entre Sessions y el embajador Sergey Kislyak tuvo lugar en las oficinas del entonces senador en el mes de septiembre, poco menos de dos meses antes de que se celebraran las elecciones presidenciales. En el entorno de la campaña ya flotaban las acusaciones de las agencias de Inteligencia sobre la injerencia de Rusia en las cuentas de correo electrónico del Partido Demócrata.

La otra cita fue en julio, en un acto de la Heritage Foundation al que asistieron unos 50 embajadores, durante la Convención Nacional Republicana.

En un comunicado emitido la noche del miércoles, Sessions dijo que nunca se reunió con las autoridades rusas para discutir temas de la campaña. No tengo idea de la acusación. Es falsa .

Jura, lo acusan y ¿perjura?

Sessions, un partidario del presidente Donald Trump desde el principio de la campaña y asesor de política del candidato republicano, no reveló ante el Senado haber tenido dichas comunicaciones en su audiencia de confirmación para el puesto el pasado 10 de enero. El senador demócrata Al Franken le comentó: Varios de los nominados o asesores de alto nivel del presidente electo han sostenido contacto con funcionarios rusos . Posteriormente, Franken le preguntó a Sessions: ¿Usted ha sostenido contacto con algún funcionario ruso durante la campaña política y después de las elecciones? Con claridad, Sessions respondió que no .

El secretario de Justicia rechazó cualquier insinuación de que tratara de engañar a alguien sobre sus contactos con Rusia al indicar: Esa no es mi intención. Eso no es correcto .

Donald Trump respaldó a Sessions, aunque funcionarios de la Casa Blanca indicaron que se enteraron en principio sobre sus contactos con el embajador el miércoles por la noche por medio de un reportero. El presidente Donald Trump dijo que tenía confianza total en él y no creía que fuera necesario que se retirara de la investigación.

Aterrizaje de Trump en la Casa Blanca, complejo

La llegada de Trump a la presidencia no ha sido fácil. Michael Flynn renunció a su puesto de consejero de Seguridad Interior, tras conocerse que sostuvo una conversación telefónica con el embajador ruso el 29 de diciembre, el día en que el presidente Obama anunció la expulsión de diplomáticos de la legación rusa en Washington.

Ayer, J.D. Gordon, quien fue director de Seguridad Nacional de la campaña de Trump, y Carter Page, otro miembro del comité asesor del equipo para los comicios presidenciales, admitieron haberse reunido con el embajador ruso.

Otros funcionarios se han caído del gabinete por carias razones: Philip Bilden en Marina; Andrew Puzder en Trabajo; y Vicent Viola en el Ejército.

Sergey Kislyak, un embajador que huye del entorno mundano

El embajador ruso Sergey Kislyak era todo sonrisas el martes por la noche en el Capitolio, al estar platicando con otros diplomáticos extranjeros y legisladores estadounidenses que acudieron a escuchar el primer discurso ante el Congreso del presidente Donald Trump.

Dos días después Kislyak está en el corazón de una tormenta política, que amenaza al secretario de Justicia, Jeff Sessions, después de que ya obligara a renunciar al consejero de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Michael Flynn.

Producto soviético puro

En la etapa final de su misión en Washington, donde ha representado a Moscú desde el 2008, Kislyak es un diplomático experimentado y discreto, producto puro de los asuntos extranjeros soviéticos, adonde ingresó en la década de 1970 con un diploma de ingeniero, en los tiempos de la URSS.

Grande, corpulento, de rostro redondo y sonriente, este diplomático de 66 años conoce a profundidad Estados Unidos, donde comenzó su carrera en la sede de la ONU en Nueva York y la continuó en la embajada de la Unión Soviética en Washington a lo largo de los años 80.

Con una voz baja y pausada, habla un inglés perfecto.

Como buen diplomático prefiere estar tras bastidores y es conocido por ser alérgico a lo mundano y a los proyectores. Después de casi 10 años al mando de la embajada, sólo se ha presentado ante la prensa en situaciones excepcionales.

Reclutador de espías

El Kremlin afirmó que no estaba al tanto de las reuniones entre Jeff Sessions y Sergey Kislyak, reiterando que el trabajo del embajador (es) tener la mayor cantidad de encuentros posibles .

La cadena CNN fue más allá al acusar al embajador ruso de ser el jefe reclutador de espías en Washington para el servicio ruso de inteligencia en el exterior.

La vocera de la diplomacia rusa, Maria Zakharova, desmintió vivamente las acusaciones. Honestamente, tengo sólo una pregunta: ¿Los medios occidentales pueden caer aún más bajo? , afirmó.

Les voy a confiar un secreto militar: los diplomáticos trabajan, ellos trabajan y su trabajo involucra hacer contactos en los países donde están , añadió la portavoz con ironía.

El exembajador de Estados Unidos en Moscú, Michael McFaul, lanzó una advertencia en Twitter: Amigos, no seamos ingenuos. Obviamente Sergey Kislyak se estaba reuniendo con Jeff Sessions debido a su rol en el mundo de Trump. Ese es su trabajo . (Con información de Associated Press)