Londres. El Partido Laborista, principal fuerza opositora en el Reino Unido, suspendió el jueves al izquierdista Jeremy Corbyn, ex número uno de la formación, tras la publicación de un informe que denunció su gestión “inexcusable” de las acusaciones de antisemitismo entre sus miembros.

La formación ha sido acusada durante años de albergar en su seno actitudes antijudías tratadas con poca firmeza, que llevaron a la dimisión de varios de sus diputados y a críticas sin precedentes de líderes religiosos.

Pero el jueves la situación estalló tras la publicación de un informe de la Comisión de Igualdad y Derechos Humanos británica donde onforma que encontró que la anterior cúpula del partido minimizó, subestimó o ignoró las quejas de sus miembros judíos, y a veces interfirió para proteger a personas acusadas.

Es un “día de vergüenza” para el partido, dijo su nuevo líder, el centrista Keir Starmer, nombrado en abril.

“Hemos fallado al pueblo judío, a nuestros miembros, a nuestros seguidos y a los británicos”, afirmó, prometiendo aplicar todas las recomendaciones de esta investigación, realizada durante dos años.

Pese a llamar a una “tolerancia cero” con el antisemitismo, Corbyn defendió su gestión denunciando que “el problema fue dramáticamente exagerado por razones políticas por oponentes dentro y fuera del partido.

Y dijo “no aceptar todas las conclusiones” del informe.

Fue lo que llevó a su suspensión, anunció el partido.

Corbyn prometió “impugnar enérgicamente” la decisión, amenazando con reabrir la guerra intestina entre radicales y moderados en un momento en que el laborismo gana puntos en las encuestas respecto al gobierno conservador y su errática gestión de la pandemia de coronavirus.