Nueva Delhi. El primer ministro indio, Narendra Modi, defendió su “pionera” decisión de revocar la autonomía constitucional a la parte india de Cachemira, mientras su homólogo pakistaní advertía de la amenaza de una “limpieza étnica” en la zona.

Jammu y Cachemira, región himalaya de mayoría musulmana, también reivindicada por Pakistán, lleva desde el 4 de agosto totalmente aislada del mundo. Las autoridades indias impusieron un apagón informativo y fuertes restricciones de movimiento en la zona antes de anunciar la revocación del artículo 370 de la Constitución, que otorgaba a la zona un estatuto especial.

India y Pakistán reclaman como suyo la totalidad del territorio cachemiro. En realidad, la extensión la comparten tres países: India, Pakistán y China, pero con la medida de Modi, da un golpe en nombre del nacionalismo.

Desde 1989, Cachemira vive una insurrección separatista que ha costado la vida a 70,000 personas, la mayoría civiles. Nueva Delhi acusa a su vecino paquistaní de apoyar bajo cuerda a los grupos armados que operan en el valle de Srinagar, algo que Islamabad siempre ha desmentido.

“Responderemos con firmeza”

Pakistán e India se disputan la zona de Cachemira desde la partición del imperio colonial británico en 1947. Los dos países se han enfrentado en tres guerras por este territorio.

Pakistán ha calificado de “ilegales” la revocación de su autonomía y su desintegración. El miércoles, día de la independencia de ese país, el primer ministro, Imran Khan, adoptó un tono guerrero: “El ejército paquistaní dispone de informaciones sólidas según las cuales tienen intención de hacer algo en la Cachemira paquistaní. (...) Responderemos con firmeza”.

En previsión de posibles enfrentamientos, las autoridades indias desplegaron más de 80,000 paramilitares suplementarios en esta zona de por sí fuertemente militarizada, donde ya están desplegados  medio millón de soldados indios.

Horas determinantes para el futuro de la región.