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Geopolítica

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Meng Wanzhou recupera su libertad; EU se equivoca

Arrestar a la ejecutiva número dos de Huawei es una forma ineficaz de conseguir objetivos políticos.

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Foto: AP

La relación entre Estados Unidos y China parecía mejorar durante la Cumbre del G20 en Argentina, donde el presidente Trump anunció que había alcanzado un importante acuerdo con el presidente Xi Jinping.

Posteriormente ocurrió un acto ominoso: las autoridades estadounidenses pidieron a Canadá que arrestara a la vicepresidenta de Finanzas de una de las compañías de tecnología más grandes de China por presunta violación de los controles de exportación de Estados Unidos.

Meng Wanzhou no es sólo una líder importante en Huawei, fabricante de teléfonos y otros dispositivos, también es la hija del fundador y presidente de la compañía. Su arresto equivaldría de manera hipotética a la detención de la hija de Steve Jobs; el martes recuperó su libertad tras pagar una fianza.

El asesor de Seguridad nacional, John Bolton, afirmó que fue informado de la detención por el Departamento de Justicia, pero no se lo comentó al presidente que se encontraba en Argentina. Que nadie en la Casa Blanca haya considerado las implicaciones del arresto durante la tenue tregua comercial entre China y Estados Unidos es, en sí mismo, bastante sorprendente.

El caso contra Huawei y sus ejecutivos puede ser legítimo de acuerdo con la ley de Estados Unidos, pero no lo exenta de ser un error político espantoso.

Quizás Huawei usó componentes de fabricación estadounidense en el equipo que vendió a Irán, violando las sanciones de Estados Unidos, pero incluso en casos menos complejos, siempre existe la discreción del fiscal.

Si los Estados Unidos quieren responder al ascenso de protagonismo global de China difícilmente podría haber elegido una táctica más tonta.

¿Responsabilidad social?

Huawei no es exactamente un avatar noble de responsabilidad social. Desde el año 2016, el Departamento de Comercio ha estado investigando a Huawei en sus exportaciones a Irán y Corea del Norte. En la primavera del 2017, el Departamento del Tesoro abrió su propia investigación. Sin embargo, incluso antes de eso, Huawei operaba al margen de la legalidad. En el 2003, Cisco lo demandó por copiar parte del código utilizado en sus enrutadores (Huawei lo admitió antes del juicio y prometió detenerse).

En el 2012, un comité de la Cámara de Representantes calificó a la compañía como una amenaza potencial para la seguridad nacional de Estados Unidos debido a sus vínculos con el gobierno chino, su propensión de robo de propiedad intelectual y su capacidad para incrustar spyware en sus teléfonos.

Sin embargo, el hostigamiento contra Huawei es una exageración ridícula, basada en el supuesto de que los Estados Unidos puede dictar la forma de hacer negocios de los competidores extranjeros.

Si Huawei tiene vínculos con el Partido Comunista chino, valdría reflexionar si son más peligrosos que los vínculos de los contratistas del Pentágono, como Boeing y Lockheed.

Más importante aún, las cadenas de suministro globales están profundamente interconectadas y afectan a múltiples países y numerosas empresas. Samsung, por ejemplo, es el segundo mayor proveedor de teléfonos celulares en Irán, detrás de Huawei, mientras que la compañía sueca de telecomunicaciones Ericsson ha estado vendiendo equipos a Irán incluso bajo las sanciones.

Arrestar a la ejecutiva número dos de una de las compañías de tecnología más grandes del mundo es una forma ineficaz de lograr objetivos políticos, y una manera muy efectiva de complicar las negociaciones que son más importantes. Lo que sí es una amenaza para Estados Unidos es la tecnología 5G que Huawei ha desarrollado.

Guerra comercial

El lunes pasado el gobierno de Japón emitió instrucciones para prohibir contratos gubernamentales con las empresas chinas Huawei y ZTE, mientras que los tres principales operadores de telecomunicaciones del país planean hacer lo mismo.

La noticia representa un nuevo revés para la empresa china Huawei después de que su vicepresidenta financiera fuera arrestada en Canadá por orden del gobierno de Estados Unidos por, presuntamente, evadir las sanciones de Estados Unidos en contra de Irán.

A principios de este año, el Congreso de Estados Unidos aprobó una ley con la que prohíbe a oficinas del gobierno y a contratistas el uso de teléfonos de Huawei y ZTE. Washington le había dado a Tokio información sobre los riesgos de seguridad que implica el uso de equipos fabricados en China.

Australia y Nueva Zelanda también le han cerrado las puertas a Huawei impidiéndole desplegar redes de quinta generación (5G) debido a las preocupaciones sobre sus posibles vínculos con el gobierno chino.

Nikkei informó que la decisión japonesa afecta a computadoras personales, servidores y equipos de telecomunicaciones por parte del gobierno debido a la creciente preocupación de que posibles virus incrustados en los equipos podrían causar fallas en los sistemas o hackear información confidencial, incluidas operaciones militares, por parte de China.

Sin embargo, el primer ministro, Shinzo Abe, dijo que las nuevas reglas no apuntaban a ninguna compañía en particular.

“Para garantizar la ciberseguridad, somos conscientes de que es extremadamente importante asegurarnos de que no compraremos equipos con funciones malignas”, comentó el pasado lunes durante una conferencia de prensa.

Las relaciones de Japón con China han mejorado en los últimos años, prueba de ello fue la visita de Abe a China en octubre pasado prometiendo una “nueva dirección histórica” en la relación.

Sin embargo, la crisis que detona el caso Huawei podría fisurar la relación bilateral.

En respuesta al anuncio, el vocero del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Lu Kang, sostuvo que la inversión china en Japón forma parte de una estrategia “ganar-ganar”, y advirtió que el “trato discriminatorio” en contra de empresas chinas traerá consecuencias.

¿Se unen las operadoras?

Kyodo News informó que los tres grandes operadores japoneses de telecomunicaciones, NTT Docomo, KDDI y SoftBank, planean seguir la pauta del gobierno al no usar equipos de las dos compañías chinas; sin embargo, las tres compañías comentaron a la agencia de noticias Reuters que aún no habían tomado ninguna decisión al respecto.

Aunque Docomo y KDDI usan muy pocos o ningún tipo de equipos de las dos compañías chinas, SoftBank sí usa equipos de Huawei en su red; sus acciones cayeron 3.5 por ciento el lunes debido a las dificultades que representa reemplazar los equipos.

Huawei tiene dos centros de investigación y desarrollo en Japón; atrae a graduados japoneses ofreciéndoles grandes salarios, y le compra a Japón equipo técnico por más de 4,300 millones de dólares, informó Nikkei, argumentando que Japón no será inmune a los males de Huawei.

En efecto, grave error el haber detenido a Meng Wanzhou.

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