Tres años y medio después de aprobada la ley que regulariza la producción y comercialización del cannabis en Uruguay, el miércoles algunas farmacias comenzarán la venta libre y directa de marihuana a los consumidores.

Los 4,959 usuarios registrados hasta ahora podrán adquirir el cannabis oficial en cualquiera de los 16 locales adheridos que dispensarán paquetes sellados de 5 gramos de cannabis a 6.5 dólares cada uno, a fin de competir con el mercado informal donde predomina un producto importado de baja calidad y alto precio.

Sin necesidad de identificarse ni presentar documentos, los consumidores podrán acceder mediante su huella dactilar a las dos variedades de marihuana que estarán a disposición, llamadas "Alfa 1" y "Beta 1". Cada persona podrá comprar un máximo de 40 gramos al mes para consumo propio.

Especialistas sostienen que el efecto psicoactivo será leve, considerando el bajo nivel de THC presente en ambas variedades. "Espero equivocarme, pero todo indica que el pegue será bajo teniendo en cuenta los componentes", dijo la presidente de la Sociedad Uruguaya de Endocannabinología, Raquel Peyraube.

La vanguardista iniciativa surgió durante el mandato del expresidente José Mujica, un exguerrillero que promovió una agenda de derechos progresista, con el objetivo de combatir al narcotráfico desde una perspectiva no prohibicionista que acaparó la atención del mundo.

"Dejamos a la gente en manos de los narcos si no hacemos nada. Lo peor es esconder la cabeza", dijo Mujica a medios en 2014 tras reglamentarse la ley.

Pero en tanto Uruguay avanzaba a paso lento en la implementación de su proyecto, otros países daban saltos en la materia. Algunos de los que flexibilizaron sus leyes en el último tiempo son Canadá, Estados Unidos, México, Jamaica, Colombia, Chile, Perú, Paraguay, Brasil, Argentina y Ecuador.

No obstante, el país sudamericano de 3.3 millones de habitantes es la primera nación en legalizar todo el proceso, desde la producción hasta la venta de marihuana al público, con el Estado como figura central de regulación.

La marihuana que llega a las farmacias es elaborada, envasada y distribuida por dos empresas autorizadas por el Estado a producir un máximo de 2 toneladas anuales bajo estrictas condiciones que permiten vigilar el producto desde la semilla hasta el consumo de la flor.

De este modo, las autoridades buscan garantizar el seguimiento del cannabis, de venta exclusiva dentro del país y solo a ciudadanos uruguayos, quedando vedado el acceso de los extranjeros o su comercialización fuera de fronteras.

De los inscriptos para adquirirla en farmacias, el 60% reside en Montevideo, la capital, y el resto en el interior del país, siendo un 70% hombres y un 30% mujeres. La mayoría son personas entre 30 y 45 años, informó el oficial Instituto de Regulación y Control del Cannabis (IRCCA).

"No tengo terreno para autocultivarla, sino lo haría. Pensé en inscribirme para no estar dependiendo de salir por ahí, a cualquier lugar, a comprarla", dijo Mario Fernández, un comerciante de 65 años que fuma cannabis desde los 17.

La venta en farmacias es la última fase de un plan de legalización que también autorizó el cultivo de hasta seis plantas de marihuana en el hogar o integrar un club de fumadores donde los usuarios acceden a cannabis de alta calidad.

De acuerdo con una encuesta de opinión pública de Equipos Consultores difundida días atrás, un 62% de los uruguayos está en contra de la venta en farmacias. En un país donde se estima que unas 200,000 personas consumen marihuana de forma asidua, menos de un 10% habría apostado por alguna de las tres vías de consumo oficial.

"Me voy a anotar, voy a comprar y voy a fumar. Si no me resulta, lo dejo", finalizó Fernández.

erp