Llenos de furia e impacientes por el cambio, miles de estudiantes de Florida, activistas y políticos se reunieron en el Capitolio estatal para exigir que los legisladores actúen y restrinjan la venta de los rifles semiautomáticos, como el usado en el ataque de Florida, y prohiban la compra de armas a personas con problemas mentales.

“Los pensamientos y las oraciones no impedirán que mis hermanos y mis hermanas mueran, los tiroteos lo harán”, declaró Sheryl Acquaroli, de 16 años, estudiante de la secundaria Stoneman Douglas de Parkland de Florida, que sobrevivió al brutal ataque armado que acabó con 17 muertos.

“Ustedes son directamente responsables por cada persona que muere en una comunidad por la violencia de las armas y tienen el poder de cambiar esto (...) Si no lo hacen, entonces nosotros lo cambiaremos”, dijo a sus representantes estatales, al recordarles que pronto tendrán edad para votar.

Los estudiantes de la secundaria de Parkland amanecieron en Tallahassee, con una apretada agenda con 70 reuniones planificadas, para demandar al gobernador de Florida y a los legisladores que pongan freno a las armas. Quieren pasar del dolor a la acción en su primera parada, con la mirada puesta en una marcha nacional del próximo 24 de marzo en Washington.

Horas antes de las reuniones, supieron de un primer revés: la Cámara de Representantes de Florida rechazó una propuesta para prohibir las armas de asalto, como el AR-15 que utilizó el atacante en la secundaria el día de San Valentín.

A pesar de ser un estado en disputa en las elecciones presidenciales, Florida ha sido durante años uno de los santuarios para los partidarios de las armas, una suerte de laboratorio para la Asociación Nacional del Rifle. En la legislación actual, impulsada por republicanos, los ciudadanos no necesitan un permiso para comprar armas ni tienen que registrarlas. Pueden ir armados siempre que el rifle o la pistola no quede a la vista y pueden comprar tantas armas de una como deseen, porque la ley no impone ningún límite.

El estado no tomó medidas sobre el control de armas después de que un hombre armado con un rifle mató a 49 en un ataque contra un club nocturno de Orlando, en el 2016, o después de otro incidente en el Aeropuerto Internacional de que mató a cinco en el 2017.