Una iniciativa para reformar la Constitución de Haití, defendida por el primer ministro, fue publicada el miércoles en medio de la profunda crisis política que aún aqueja al país tras el asesinato del presidente Jovenel Moise el 7 de julio.

"Una nueva Constitución no será la panacea para resolver todos nuestros problemas, pero si logramos ponernos de acuerdo sobre este modo de gobierno más equilibrado y eficaz, será un punto de partida para otras convergencias acerca del futuro de nuestro país", indicó el primer ministro, Ariel Henry.

La sociedad civil sigue dividida acerca de la organización del poder, dos meses después del asesinato de Moise, aún sin resolver.

El gobierno dirigido desde julio por Henry aboga por una pronta celebración de elecciones legislativas y presidenciales, mientras la oposición reclama la creación de un régimen de transición por dos años.

Redactada en las dos lenguas nacionales, francés y creole, la reforma iniciada por Moise y defendida por Henry reforzaría los poderes del presidente en detrimento de los parlamentarios.

El documento prevé la supresión del puesto de primer ministro que sería reemplazado por un vicepresidente elegido junto con el presidente en una sola vuelta.

Esta medida permitiría a Haití evitar la parálisis que ocurre cada vez que un primer ministro debe negociar con diputados y senadores la aprobación de su política general.

El texto favorecería también la lucha contra la corrupción con la posibilidad de llevar ante la justicia común a altos funcionarios, ministros en funciones e incluso al presidente, una vez concluido su mandato.

Actualmente, los altos responsables solo pueden ser juzgados por el Senado, tras ser acusados por la Cámara de Diputados, un procedimiento inutilizado en el país carcomido por la corrupción.

El miércoles, el primer ministro no evocó la modalidad de adopción o rechazo de esta reforma constitucional.

Un referéndum está previsto para ser votado el 7 de noviembre, pero el procedimiento ha sido acusado de no respetar las disposiciones de la actual Constitución redactada en 1987, tras la caída de la dictadura de los Duvalier.