El gobierno mexicano, al utilizar de manera incorrecta y no asertiva el concepto golpe de Estado para referirse a lo que sucedió en Bolivia y que derivó en la renuncia del presidente Evo Morales, está deslegitimizando la lucha del pueblo boliviano, aseveró Rodolfo Salinas Roca.

Al hablar en nombre de la comunidad de bolivianos radicados en la Ciudad de México que se han movilizado debido a lo que está ocurriendo en su país desde el pasado proceso electoral, dijo que como ciudadanos de aquel país les genera una molestia la respuesta del gobierno mexicano a un movimiento genuino y motivado por el amor a Bolivia y porque sus ciudadanos lo que quieren es paz. 

Por su parte Erika Cano Camacho afirmó que lo que está pasando en ese país del cono sur del continente americano no es un golpe de Estado.

“Un golpe de Estado se refiere a la toma del poder de manera repentina por parte de un grupo que rompe el orden constitucional y vulnera normas legales de sucesión. En Bolivia no se vulneraron normas de sucesión, ni las fuerzas armadas desconocieron al presidente. Al contrario, lo que sucede en Bolivia es un movimiento civil y pacífico, que aglomera a diferentes sectores de la población en todo el territorio del país, de este a oeste y de norte a sur, en zonas rurales y en ciudades, con el objetivo de defender la democracia y el respeto al orden constitucional de nuestro país”, indicó.

Cano Camacho insistió en que respetan totalmente lo que el presidente Andrés Manuel López Obrador ha decidido al intervenir el ese caso: nosotros no pensamos condicionar movilizaciones ni generar un caos en esta ciudad, remarcó.

Dijo que hay al menos 2,000 bolivianos radicados en la Ciudad de México que desde el  20 de octubre pasado se han organizado para manifestar pacíficamente su preocupación con lo que sucede en su país.

Evo Morales debió haberse quedado en Bolivia y enfrentar la ley.

En su opinión el expresidente Morales debió haberse quedado en Bolivia a asumir, responsablemente, todos los cargos y ser juzgado por el nuevo gobierno.

Por otra parte comentó que el retorno de Bolivia a la normalidad democrática depende de la renuncia firmada por el presidente Evo Morales y de que se vuelva a juntar la Asamblea Legislativa y de que se ponga a un nuevo gobierno interino que llame a nuevas elecciones y se pueda dar un proceso democrático y libre, para que los bolivianos no vuelvan a tener miedo de salir a las calles.

Recordó que el 20 de octubre pasado el pueblo boliviano acudió a las urnas de manera pacífica y masiva y esa misma noche, el Tribunal Supremo Electoral suspendió de manera sorpresiva el sistema del conteo rápido de votos cuando llevaba un 83% de avance en el registro de los resultados y mostrando una tendencia de al menos 10 puntos de diferencia de los votos en favor de Carlos Mesa, sobre Evo Morales.

De mantenerse esa tendencia, hubiera sido necesaria una segunda vuelta, sin embargo, se suspendió el conteo y, 20 horas después, se dio a conocer que Evo Morales ganó con una diferencia de más de 10%, respecto de su más cercano competidor, lo cual desató la ola de inconformidad y manifestaciones.

La total opacidad y el mal manejo del proceso electoral, con la intención de que el gobierno de Evo Morales continuara cinco años más en el poder, es la razón que ha llevado a un país entero a la movilización, porque la gente siete sus derechos violentados”.

Luego acusó que grupos afines a Evo Morales ahora buscan, mediante una campaña de terror y violencia evitar que las nuevas autoridades gobiernen. 

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