Masaya. En un nuevo intento para someter a la oposición, fuerzas del gobierno de Daniel Ortega atacaron el barrio indígena de Monimbó, en Masaya, donde activistas reportaron la muerte de al menos dos personas.

Se reportó que alrededor de 1,000 elementos de fuerzas antimotines y paramilitares armados con ametralladoras atacaron al amanecer de este martes a la combativa ciudad de Masaya, bastión opositor que el gobierno no ha logrado controlar y donde se encuentra el barrio de Monimbó, símbolo de las protestas que han dejado al menos 280 muertos desde abril.

“Nos están atacando con armas de alto calibre, es uno de los ataques más fuertes que han lanzado a Masaya, se oyen detonaciones y disparos de ametralladoras”, relató Cristian Fajardo, dirigente del movimiento estudiantil 19 de Abril.

Jóvenes manifestantes con el rostro cubierto con camisetas se defendieron durante horas detrás de las trincheras con piedras y morteros artesanales, desde donde dijeron que están dispuestos a morir por una “Nicaragua libre”.

“Es un exterminio, una masacre, un genocidio lo que se pretende cometer contra Masaya. Ortega está librando una guerra criminal en contra de su pueblo”, condenó la presidenta del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos, Vilma Núñez.

“La situación en Monimbó está terrible, hay dos muertos, una mujer mayor y un policía”, aseguró la defensora.

La acción de las fuerzas gubernamentales forma parte de la llamada “operación limpieza” que policías y paramilitares iniciaron semanas atrás para desalojar de las calles a los manifestantes que exigen la salida del poder de Ortega quien gobierna desde el 2007.

El ataque se dio en momentos que la comunidad internacional intensificó sus llamados a Ortega a cesar la violencia.

Fallido golpe de estado

En una entrevista en Bruselas, el secretario de la presidencia nicaragüense, Paul Oquist, aseguró que “el intento de llevar a cabo un golpe de Estado en Nicaragua ya está acabado” y abogó por terminar de resolver la crisis mediante la reanudación del diálogo.

Mientras que la vicepresidenta Rosario Murillo celebró el avance en la “liberación” de las ciudades de las barricadas levantadas por los manifestantes.

Además de pedir al gobierno un alto a la violencia, la oficina de derechos humanos de la Organización de las Naciones Unidas acusó que la policía y las autoridades en Nicaragua han matado y encarcelado a personas sin someterlas a un juicio y también han cometido actos de tortura.