Francia exigirá una prueba negativa de Covid-19 a todos los viajeros externos a la Unión Europea desde el próximo lunes para evitar que porten nuevas variantes de Covid-19, anunció este jueves el primer ministro, Jean Castex.

Los viajeros que lleguen a Francia tendrán también que aislarse durante un periodo de siete días y tras ese plazo deberán volver a realizarse una prueba de Covid-19, añadió Castex en una conferencia de prensa.

Para intentar contener un repunte de contagios, Francia impondrá asimismo un toque de queda nacional a las 18:00 a partir del sábado y durante al menos 15 días.

La mayor parte de los franceses estaban ya sujetos a un toque de queda entre las 20:00 y las 06:00, impuesto a mediados de diciembre, cuando se levantó el segundo confinamiento nacional.

Y, en 25 departamentos, sobre todo del este y del sureste, particularmente golpeados por la pandemia, sus habitantes ya debían recogerse en los hogares desde las 18:00.

Francia registró el miércoles alrededor de 23,000 nuevos casos de Covid-19, una cifra muy por encima de los 5,000 casos establecido por el gobierno para levantar las restricciones.

La campaña de vacunación, que ha sido duramente criticada por su lento arranque, entró en una nueva fase con la apertura de las inscripciones para las personas mayores de 75 años.

Hasta ahora sólo podían recibir la vacuna las personas de la tercera edad residentes en asilos y el personal de salud de más de 50 años.

Más de 69,000 personas han muerto por Covid-19 en Francia desde marzo pasado.