Brasilia. El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, afirmó este martes que el documental brasileño Al filo de la democracia, nominado al Óscar, es una “porquería” y una obra de “ficción”.

“Ficción. A quienes les gusta la comida de los buitres, (les parecerá) un buen filme”, afirmó a periodistas al dejar la residencia oficial en Brasilia.

Interrogado sobre si había visto el documental, disponible desde junio del 2019 en Netflix, respondió: “¿Voy a perder tiempo con una porquería como ésa?”.

Al filo de la democracia (Democracia em Vertigem), dirigida por la brasileña Petra Costa, es una crónica de la historia política reciente de Brasil.

Fue nominada junto a American Factory, la tailandesa The Cave, For Sama y Honeyland en la categoría como mejor película documental.

El documental de 2 horas narra en primera persona el ascenso de la izquierda en Brasil con la llegada al poder de Luiz Inácio Lula da Silva en el 2003, su encarcelamiento por corrupción, la destitución de su sucesora, Dilma Rousseff, en el 2016 y la irrupción del actual mandatario, el ultraderechista Bolsonaro, en el 2018.

“En una época en que la extrema derecha se está extendiendo como una epidemia, esperamos que este filme pueda ayudar a entender que es crucial proteger nuestras democracias. Viva el cine brasileño”, tuiteó Costa el lunes, al conocer la inclusión de su cinta.

En un Brasil polarizado, aún más desde la asunción de Bolsonaro, la nominación causó reacciones divididas: mientras que la izquierda celebró el reconocimiento, miembros del gobierno y políticos de derecha calificaron la obra de “ficción”.

Cae confianza en la democracia

La nominación de Al filo de la democracia como mejor película documental en los Premios Oscar, ocurre casualmente a pocos días de que se difundiera una encuesta con resultados que estremecen: el apoyo a la democracia entre los brasileños cayó 7 puntos (a 62%) desde la llegada del ultraderechista al poder. Más grave, el sondeo Datafolha arroja que 12% cree que, en ciertas circunstancias, es mejor la dictadura.

Con un discurso de odio, amenazas a opositores y medios críticos, y una apuesta a la constante polarización, el mandatario Jair Bolsonaro es sin lugar a dudas un partícipe necesario y protagonista de esta obra. Según los resultados de una encuesta de IBOPE el 20 de diciembre, sólo 38% de los brasileños considera que la gestión del gobierno es pésima o ruinosa.