Por décadas los mercados financieros han restado importancia a la tensa y difícil relación en la península coreana, pero a medida que aumenta la probabilidad de un conflicto con Pyongyang, Corea del Sur podría perder posiciones para recibir créditos.

Según Moody 's Investors, la cuarta mayor economía de Asia tiene actualmente una calificación "AA2", pero la evaluación podría cambiar si el conflicto con Corea del Norte impacta en la economía de Seúl y el gobierno no puede responder.

El principal riesgo para la calificación crediticia surcoreana es caer en una espiral negativa, generando ruido y volatidad, lo que afectaría inversiones y perspectivas domésticas, indicaron analistas soberanos para Corea del Sur de Moody.

El rápido crecimiento de la economía de Corea del Sur desde el final de la guerra en la península en 1953 ha sido considerado como un modelo de desarrollo único en el mundo, en particular los periodos entre 1975 y 1999.

Marie Diron, directora general adjunta de grupo de riesgo soberano de la agencia, sostuvo que "lo que hace diferente esta vez a la situación, es la notable ampliación de riesgo geopolítico", debido a la forma en que Estados Unidos se está involucrando en el conflicto.

"Estamos pasando de un período donde vimos una posible caída del régimen del líder Kim Jong-un a una creciente probabilidad de una guerra en la península", sostuvo.

Esta semana, Corea del Norte acusó al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de poner a la región "más cerca de la guerra nuclear" después que bombarderos estadunidenses sobrevolaron la zona en un ejercicio de entrenamiento con la Fuerza Aérea de Corea del Sur.

Mientras tanto, Beijing instó a todas las partes a "mantener la calma y dejar de irritar entre sí", después que China recibió una rara reprimenda de Pyongyang.

En un reciente informe, Moody explicó cómo la amenaza de conflicto podría llevar a Seúl a sobrepasar lo planeado en gastos de defensa - un movimiento que podría mellar la fortaleza fiscal del gobierno.

El menor crecimiento de la inversión y el consumo como resultado de la mayor presión limitaría el crecimiento y los estímulos fiscales, pero un menor gasto de las empresas y los hogares podrían embotar la eficacia de tales políticas gubernamentales, adviritó Moody.

Incluso en ausencia de conflicto militar, la percepción de riesgo de la confrontación entre los inversores y los consumidores podría ser perjudicial.

"La intensificación de las tensiones podrían marcar duramente el atractivo de Corea del Sur como un lugar para invertir y contratar", precisa el informe de Moody.

El grado de tensión geopolítica puede evolucionar después de las elecciones presidenciales de Corea del Sur del 9 de mayo, de acuerdo con Moody.

El candidato de izquierda Moon Jae-in ha expresado su interés en colaborar con Pyongyang a través de una variedad de posibiliades, incluyendo la reapertura del complejo industrial de Kaesong y reconsiderar el despliegue del sistema antimisiles estadunidense THAAD .

"Nuestro caso base es que las tensiones continuarán exacerbándose de manera periódica, como ha sido el caso durante décadas", puntualizó.

erp