São Paulo. El ministro de Salud de Brasil, Henrique Mandetta, dijo que se quedará sin trabajo el día de hoy, pero minimizó los temores de que su partida después de los enfrentamientos con el presidente Jair Bolsonaro interrumpiría los esfuerzos para detener al coronavirus SARS-CoV-2.

Mandetta rechazó este miércoles la renuncia de uno de sus más cercanos colaboradores, sin negar que su propio destino pendía de un hilo.

Bolsonaro y Mandetta han estado en desacuerdo sobre el manejo de la epidemia por semanas. El presidente populista de derecha señaló que era una “gripecita”, defendió el uso de medicamentos no probados y rechazó medidas de distanciamiento social respaldadas por su propio ministro de Salud.

Mandetta defiende el aislamiento social para prevenir la propagación del Covid-19 y evitar el colapso del sistema de salud, en tanto que Bolsonaro pide que se flexibilicen las medidas y critica los efectos negativos de las mismas en la economía.

Las relaciones entre el mandatario ultraderechista y su ministro se deterioraron aún más cuando Mandetta, en una entrevista con el programa Fantástico de TVGlobo el domingo, criticó las orientaciones contradictorias dadas a la población para enfrentar la epidemia.

El miércoles por la mañana, el ministerio de Salud había anunciado que “el secretario de Vigilancia y Salud del ministerio, Wanderson de Oliveira, renunció”.

El anuncio ocurrió después de que el diario Folha de São Paulo filtró una carta en la cual De Oliveira, pieza clave en la estrategia del gobierno para combatir el Covid-19, se despedía de sus colaboradores y anunciaba la salida inminente de Mandetta.

Las diferencias ocurren entre el populismo y la ciencia.