Deggendorf.- ¿Las alpacas como ayuda psicológica? Aunque son animales habitualmente apreciados por su pelaje, una clínica bávara los utiliza como terapeutas y también como intermediarios para la reinserción de delincuentes con trastornos mentales.

La clínica de Mainkofen, no muy lejos de la frontera austríaca, ofrece a sus pacientes desde hace 10 años la posibilidad de canalizar sus emociones de una manera muy particular: con ayuda de los camélidos de una granja ubicada cerca del centro.

Cada día, los miembros del programa alimentan a los diez animales del lugar, los pasean, cepillan su pelaje, vendan sus heridas y limpian sus establos.

"Me gusta mucho hacerlo", señala un hombre que utiliza como seudónimo Erwin Meier.

"Es divertido trabajar con los animales. Todos los días hay algo que hacer".

Sus nuevos amigos peludos lo han ayudado a controlar su ira: "Antes, me enojaba muy rápidamente, era impulsivo, pero esto mejoró gracias a los animales porque si yo me enojo, ellos también lo hacen y si estoy tranquilo, ellos lo están también".

El programa está abierto a todos los pacientes del hospital pero está destinado principalmente a los delincuentes con trastornos mentales.

Las alpacas sirven de escapatoria a aquellos enfermos que, en tiempos normales, no están autorizados a salir de las instalaciones de la clínica.

Pero las reglas son estrictas: si se ausentan durante mucho tiempo o fuera del horario autorizado, corren el riesgo de perder su permiso para pasar el tiempo con estos animales peludos.

"Normalmente, los pacientes de la clínica no tienen contacto con personas 'normales'", asegura Silke Lederbogen, pedagoga a cargo de este programa pionero en Alemania y dueña de las alpacas.

"Pero como se pasean con las alpacas por la zona de la clínica y hablan con las visitas, otros pacientes y los médicos, les hacen preguntas como '¿Escupen las alpacas?, ¿Las puedo acariciar?, ¿De dónde vienen? ¿Qué comen?' Y ellos logran responder de manera competente", declara.