La adopción y el uso de las nuevas tecnologías están generado una nueva dinámica en la población, modificando las operaciones de un sinfín de sectores clave, entre ellos el legal.

De acuerdo con el Sondeo de Opinión Tech in Law 2018 de Thomson Reuters, se encontró que 84% de los profesionales se apoya en una herramienta tecnológica para facilitar su trabajo. Sin embargo, están poco o nada familiarizados con la inteligencia artificial para la práctica legal. El conocimiento sobre el tema está debajo de la media (4.69 de un máximo de 10 puntos)

Asimismo, se halló que, si bien el desarrollo de las legaltech aún no es el idóneo, las firmas de consejería legal están dispuestas en su mayoría (69%) a hacer importantes inversiones en tecnología. De este total, 58% está dispuesto a invertir hasta 200,000 pesos, y 25% invertiría más de 500,000 pesos en un plazo de entre 1 y 3 años.

Los resultados de la encuesta fueron analizados por Carlos Gámez, director senior de Innovación del Negocio Legal de Thomson Reuters, y Juan Carlos Luna, managing director de Lawgistic, quienes destacaron la importancia de que las firmas entiendan su negocio y apliquen la tecnología de manera estratégica para cumplir objetivos medibles y con impacto directo en sus costos o ingresos.

“La transformación digital del mercado legal es un proceso y no todos marchan al mismo ritmo. Sin embargo, el uso de la tecnología es indispensable si los jugadores de la industria legal quieren seguir siendo competitivos”, señaló  Luna.

La adopción de nuevas tecnología representa cambios culturales, de mercado y de recursos que ya llegaron a diversas industrias y sectores, y ahora se está viendo cómo afecta a la práctica legal. Son cambios de paradigmas que no desnaturalizan la práctica del derecho. “No se trata de robotizar a los abogados, sino de darles mejores herramientas para aumentar su capacidad de gestión”, afirmaron.

Detallaron que un aspecto clave de esta transformación es reconocer que no todo trabajo dentro del ámbito legal requiere de expertos legales, ya que mucho se puede gestionar mejor con herramientas tecnológicas y con el apoyo de los nuevos proveedores alternativos de servicios legales, que pueden participar en el mercado mexicano de forma muy trascendental, trayendo beneficios económicos.

El estudio señala que la legaltech va creciendo poco a poco en nuestra región, por escala de tamaño e influencia. En Latinoamérica, tanto México como Brasil tienen un potencial muy grande. “El cambio ya llegó a la industria legal y la está transformando. Los despachos están sujetos a la misma exigencia de eficiencia que otras áreas o industrias. La forma de documentar, realizar, controlar, administrar y costear los servicios legales se está moviendo, generando ventajas competitivas para quienes realicen dichas actividades en forma más eficiente”, finalizó Juan Carlos Luna.