Las fiestas patrias de septiembre son unas de las fechas más importantes para la industria de la pirotecnia en México. La abrumadora mayoría de las personas que trabajan en los talleres, comercios y y empresas de espectáculos pirotécnicos lo hacen por tradición familiar y aprenden todo sobre la marcha, sin capacitación formal alguna.  

Leonel González  y su papá, Víctor Manuel, son supervisores del Taller de Pirotécnica Zeus, ubicado a las afueras de Tultepec. Llevan casi toda su vida fabricando juegos artificiales. Los dos, junto con ocho ayudantes generales, forman toda la plantilla del taller. 

Leonel tiene 43 años y estudió hasta la secundaria porque en casa ya no había dinero para el bachillerato. Desde pequeño aprendió a hacer cuetes y lleva tantos años haciéndolos que no recuerda a qué edad fabricó el primero. 

“Aquí todos hacen de todo. Nadie tiene una función específica. Todos sabemos hacer lo mismo”, comenta Leonel. Minutos después, el hombre empieza a cortar el pasto que rodea los 4 módulos (caseta de vigilancia, almacén de producto terminado, almacén de materia prima y área de producción) del Taller de Pirotecnia Zeus. “El pasto debe estar bajo. Es una medida de seguridad”, explica. 

De acuerdo con el Instituto Mexiquense de la Pirotecnia, de enero al 5 de julio de este año se han registrado 16 accidentes en talleres pirotécnicos del Estado de México, en los cuales 40 personas fallecieron y 73 más tuvieron una lesión. El año pasado en la entidad mexiquense se reportaron 40 accidentes en talleres: 24 personas perdieron la vida, un número menor a lo que va de 2018, pero los lesionados fueron 101. 

Hoy toca fabricar chispitas

A sus 63 años, Victor Manuel no recuerda haber tenido un accidente grave. “No se puede producir más de un tipo de cuete al mismo tiempo. Los materiales con los que trabajamos sueltan pequeñas partículas que pueden contaminar a lo demás cuetes, esto provocaría reacciones diferentes en los juegos pirotécnicos”, afirma. 

Victor Manuel González, quien regenta junto su hijo el Taller de Pirotécnica Zeus, en Tultepec,

Estado de México, prepara mechas para cometas. Foto: Gerardo Hernández.

Los supervisores ganan unos 15 mil pesos mensuales y los ayudantes generales 8 mil.  Trabajan 8 horas al día y en un solo turno y producen aproximadamente 300 mil piezas. Hoy toca fabricar chispitas, también conocidos como cometas. 

Los supervisores del Taller de Pirotecnia Zeus explican que si bien parte del trabajo está mecanizado, la mayor parte del proceso sigue siendo manual. “Ahora las máquinas cortan la mecha y la insertan en los moldes donde después se hace el trabajo a mano”, cuenta Leonel González. "Una vez que las mechas estén colocadas sobre los moldes, todo lo que sigue es manual: en la punta de las mechas colocamos una pequeña cantidad de pólvora y después les damos un baño de blanco de España (carbonato de calcio). Una vez secas, las puntas son bañadas con una pintura que nosotros mismos hacemos aquí en el taller". 

En México no existe un registro fiable de la cantidad de personas que trabajan en la industria pirotécnica. El Instituto Mexiquense de la Pirotecnia (Imepi), un organismo público del gobierno del Estado de México encargado de formular y vigilar el cumplimiento de las medidas de seguridad para fabricación, uso, venta, transporte, almacenamiento y exhibición de artículos pirotécnicos en la entidad, indica que tan sólo en el Estado de México 140 mil familias se emplean en este sector. 

Permisos de la Sedena

La Asociación de Pirotécnicos de México (Apiromex), una organización de empresarios del ramo, estima que solo las empresas de espectáculos pirotécnicos emplean a unas 10 mil personas en todo el país.

Hasta este mes de febrero, la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) había emitido en todo México 5,500 permisos para fabricación, venta, almacenamiento y espectáculos pirotécnicos. La Apiromex estima que 80 por ciento de los talleres no superan los 10 empleados.

Lux Pirotecnia organizó el espectáculo de juegos artificiales en el Zócalo y Paseo de la Reforma de la Ciudad de México el 15 de septiembre del Bicentenario. Esta empresa, con 25 años en el mercado, opera con 8 empleos fijos y de agosto a abril llega a tener alrededor de 70 trabajadores temporales para instalar el equipo que se usa en los espectáculos. 

El tipo de espectáculo determina el tiempo que tarda el montaje. Para montar castillos tradicionales (la estructura de madera en la que se colocan los adornos como la efigie de los héroes de la independencia o las letras de Viva México), se necesitan de 8 a 14 personas. Cuando son espectáculos aéreos, para los cuales no hay que montar grandes estructuras, ocho personas son suficientes. 

500 pesos diarios para instaladores

Un instalador gana alrededor de 500 pesos diarios. Lux ofrece alimentación y hospedaje a los instaladores y supervisores. A todos los trabajadores les otorga un seguro para gastos médicos mayores. 

“Por la seguridad de los propios trabajadores es importante que estén bien descansados. Algunos pirotécnicos no contemplan en el costo del trabajo el hospedaje y duermen en las camionetas donde transportan el equipo. No es un descanso adecuado. Tampoco deben realizar en dos días continuos trabajo pesado”, afirma Jorge Márquez, director de Lux Pirotecnia. 

Trabajar con material e insumos suficientes también genera riesgos. “Imaginemos que se van a hacer 8 detonaciones con cañón, pero la empresa sólo te da 6 cañones. Significa que tendrás que hacer dos detonaciones más en un cañón. De esta manera pones en riesgo la seguridad del espectáculo, tanto para los espectadores como para los trabajdores”, apunta el director de Lux Pirotecnia. 

En este tipo de trabajo no se puede bajar la guardia en ningún momento, y menos durante el proceso de desmontaje porque existe el riesgo de que algunos juegos no se hayan detonado y estos deben retirarse con sumo cuidado, comenta Márquez.

Un criminalista que hace espectáculos de pirotecnia 

 “En México es muy fácil emplearte en el medio pirotécnico. No tienes que demostrar ningún conocimiento y tu propia seguridad depende de la empresa que te contrata. Hay algunos que te dejan trabajos sencillos para que aprendas, pero otros no”, asegura el director de Lux. 

El miembro del equipo con la formación más completa de la empresa es un supervisor que estudió criminalística y una especialidad en explosivos. La mayoría de los demás colaboradores han aprendido haciendo el trabajo y con capacitaciones internas. 

 “En esta industria, los empleos no están profesionalizados. Es un trabajo familiar. Tenemos nuevos equipos computarizados, hay empresas que tienen maquinaria para hacer más sencillos los procesos de producción pero nos hemos olvidado del capital humano”, apunta Colleen Sharon Patton, secretaria de la Apiromex. 

Patton considera importante profesionalizar los trabajos para garantizar la seguridad del capital humano, tener acceso a mejores condiciones salariales y producir material y espectáculos pirotécnicos de calidad.

Un comité para certificar a los trabajadores

El pasado mes de febrero la Apiromex y el Consejo Nacional de Normalización y Certificación de Competencias Laborales (Conocer) de la Secretaría de Educación Pública (SEP) instalaron el Comité de Gestión por Competencias del Sector Pirotécnico,  

Este comité diseñará los estándares que Conocer manejará para certificar a las personas que trabajan en este sector. La certificación será individual. Apiromex prevé que en seis años haya mil personas certificadas en las competencias laborales que aún definirá el comité. 

“La certificación es un primer paso en este proceso de profesionalización”, comenta la secretaria de la Apiromex. 

El 28 de junio de este año se publicó en el Diario Oficial de la Federación el primer estándar de competencias para instalación de fuegos artificiales para la presentación de espectáculos aéreos. Entre otros puntos, la norma establece que el trabajador no puede llevar un teléfono celular durante la manipulación de los juegos artificiales. 

Menos accidentes

“Una persona certificada es menos propensa a un accidente de trabajo. En esta industria, un accidente no sólo perjudica al trabajador, sino que puede dañar a terceros”, afirma Alberto Almaguer, director general de Conocer. 

Los bachilleratos y universidades tecnológicas se nutrirán de los nuevos estándares. “Es posible que repercutan en los programas de estudios. No estoy seguro si el mercado laboral dé para tener un técnico en pirotecnia. Pero sí da para que tengan una certificación que demuestra que conocen las medidas mínimas de seguridad”, apunta Almaguer. 

Una persona certificada es más atractiva para los empleadores. Las empresas deberán ofrecer mejores condiciones, como seguridad social. Pero lo más importante es que empoderas el mercado laboral. Las empresas ganan porque ahorran en capacitaciones: una persona certificada se puede incorporar directamente al proceso productivo”, indica el director general de Conocer.